Ollanta Humala concluye su defensa: “Este juicio ha sido una persecución sin pruebas”

El expresidente de la República, Ollanta Humala Tasso, compareció este martes 25 de marzo ante el tribunal que lleva su proceso por presunto lavado de activos, ofreciendo sus alegatos finales en una audiencia clave que podría definir su futuro judicial y político. La intervención del exmandatario estuvo marcada por un tono firme, apelaciones a la buena fe judicial y duras críticas contra el Ministerio Público, al que acusó de no haber demostrado las imputaciones en su contra. La información fue reportada por Carlos Oré Arroyo en una nota especial para Infobae.

“No han sido 16 años de tranquilidad porque llevar un caso de lavado de activos involucra convertirse en paria para el sistema bancario”, manifestó Humala ante los jueces, en referencia al largo proceso que comenzó en 2009. Detalló que, desde entonces, ha vivido bajo el peso de medidas restrictivas como el congelamiento de sus cuentas, impedimentos de salida del país e incluso nueve meses de prisión preventiva, lo que —según señaló— ha afectado profundamente su vida familiar, su carrera política y su reputación.

Un juicio con trasfondo político, según Humala

El núcleo de la acusación contra Humala es el presunto ingreso de dinero desde Venezuela para financiar su campaña presidencial de 2006, y, posteriormente, aportes no declarados de la constructora brasileña Odebrecht en 2011. El exmandatario, sin embargo, insiste en que se trata de una persecución política motivada por su participación electoral y su cercanía ideológica con gobiernos de izquierda en América Latina.

“Esto nace de la idea de que Hugo Chávez habría financiado la campaña”, expresó ante los jueces, asegurando que esta narrativa fue construida desde 2006 por sus adversarios políticos, y que desde entonces se ha mantenido sin pruebas concretas.

“La Fiscalía no ha podido probar el ingreso al Perú y a mi campaña de 2006 de ese dinero (…) no ha podido demostrar la cantidad de dinero que supuestamente ha venido de Venezuela”, añadió Humala, reiterando que los cargos carecen de evidencia sólida y exigiendo una sentencia absolutoria.

Cuestionamientos a testigos: el caso de Martín Belaúnde Lossio

Otro de los puntos clave de su intervención fue el ataque a la credibilidad del empresario y excolaborador político Martín Belaúnde Lossio, considerado uno de los testigos principales del Ministerio Público. Humala aseguró que Belaúnde no formaba parte del núcleo dirigencial de su partido y que sus declaraciones carecen de sustento.

“Es una persona sobre la cual no se le puede tener credibilidad. No fue un cuadro orgánico, no perteneció a la dirigencia del partido porque no es político, es empresario. No es como la Fiscalía lo ha pintado como una persona de extrema confianza. Se fugó a Bolivia y mi gobierno lo extraditó al Perú”, afirmó.

Tras culminar su exposición, el expresidente abandonó la sala de audiencias y reiteró ante los medios que el proceso judicial no ha logrado probar su culpabilidad. En los próximos días, el tribunal anunciará la fecha en que se dictará sentencia.

Nadine Heredia también bajo proceso judicial

El caso no solo implica al expresidente. Su esposa, Nadine Heredia, también enfrenta cargos por lavado de activos, y ambos son señalados como beneficiarios de fondos no declarados procedentes de Venezuela y Odebrecht. Según la Fiscalía, estos aportes fueron canalizados a través de intermediarios y usados en campañas políticas sin ser registrados ante los entes electorales.

Una pieza clave en el caso es el testimonio de Marcelo Odebrecht, exdirector de la constructora, quien aseguró haber entregado tres millones de dólares a la campaña de Humala en 2011. Estos fondos, según la acusación, fueron lavados mediante una red de testaferros y operaciones bancarias complejas para ocultar su origen.

A cambio, el gobierno de Humala habría favorecido a Odebrecht en licitaciones de obras públicas durante su gestión, lo que —según el Ministerio Público— configura un claro esquema de corrupción.

El caso Humala-Heredia en el contexto de la corrupción en Perú

La situación judicial de Humala y Heredia se suma a la larga lista de expresidentes peruanos investigados o condenados por corrupción, todos salpicados por el escándalo internacional de Odebrecht. El país ha visto desfilar por el banquillo a Alejandro Toledo, Pedro Pablo Kuczynski y Alan García, este último quien se suicidó en 2019 antes de ser detenido por la policía.

Perú se ha convertido en uno de los epicentros regionales del caso Odebrecht, y el juicio a Humala se percibe como un símbolo de la fragilidad institucional y la necesidad urgente de reformas políticas profundas.

En ese marco, el exmandatario ha tratado de presentarse como víctima de una judicialización sin fundamentos, afirmando que se le ha juzgado más por sus vínculos ideológicos que por hechos concretos.

“Si las supuestas pruebas no cumplen con un estándar adecuado, creo que debe primar la buena fe y la absolución”, insistió en su última intervención ante el tribunal.

Posibles escenarios tras los alegatos finales

Concluidos los alegatos, la decisión del tribunal podría conocerse en las próximas semanas. De ser hallado culpable, Humala podría enfrentar una pena privativa de libertad que oscila entre 10 y 15 años, además de inhabilitación para ejercer cargos públicos. En el caso de una absolución, el fallo marcaría un precedente significativo en el abordaje legal de los aportes de campaña en el país.

Los analistas coinciden en que este juicio tendrá un alto impacto político, especialmente considerando que se avecinan elecciones generales en 2026, en un contexto marcado por el descrédito hacia las instituciones y la clase política en general.

¿Justicia o persecución? El debate sigue abierto

El juicio ha polarizado a la opinión pública. Mientras algunos sectores exigen una sanción ejemplar como parte del proceso de limpieza institucional, otros consideran que el caso refleja el uso instrumental de la justicia para deslegitimar adversarios políticos.

El tiempo dirá si el caso Humala-Heredia representa una victoria del Estado de derecho o una oportunidad perdida para replantear las reglas del financiamiento político en Perú.

Conclusión

A 16 años del inicio del proceso judicial, el juicio contra Ollanta Humala y Nadine Heredia se encuentra en su recta final. El expresidente ha defendido su inocencia ante los magistrados, alegando que las acusaciones carecen de pruebas y que el proceso responde a intereses políticos. No obstante, los testimonios, las declaraciones de Marcelo Odebrecht y las evidencias documentadas configuran un entramado judicial complejo y de alto impacto.

La sentencia será clave no solo para el futuro político y personal del expresidente, sino también para determinar la solidez del sistema judicial peruano en la lucha contra la corrupción. Sea cual sea el resultado, este caso se consolidará como un hito en la historia reciente del Perú.