Mis sensaciones sobre la I.A.G.

La inteligencia artificial (IA) ha experimentado un avance exponencial en los últimos años, transformándose en una fuerza disruptiva que redefine los límites de lo posible. Este desarrollo plantea interrogantes cruciales sobre su impacto en la economía, la política y la sociedad en general, generando tanto entusiasmo como aprehensión.

Según la investigación publicada por The New York Times, la IA ha superado las capacidades humanas en campos como las matemáticas, la programación y el diagnóstico médico. La publicación de referencia destaca la velocidad con la que estos sistemas mejoran constantemente, anticipando un cambio de paradigma en el futuro cercano.

El artículo del *Times* prevé la posible llegada de la Inteligencia Artificial General (IAG) en un futuro próximo, quizás tan pronto como este año o, con mayor probabilidad, entre 2026 y 2027. La IAG, definida como un sistema de IA capaz de realizar prácticamente cualquier tarea cognitiva que un humano pueda realizar, generará un intenso debate sobre su definición y autenticidad, aunque su impacto en la sociedad será innegable.

La publicación estadounidense también subraya que la IAG generará enormes beneficios económicos, valorados en billones de dólares. Este auge económico, no obstante, podría exacerbar las tensiones geopolíticas, inclinando la balanza del poder hacia las naciones que dominen esta tecnología. Un informe reciente de PwC estima que la IA podría contribuir con más de 15,7 billones de dólares a la economía global para 2030.

Uno de los aspectos más preocupantes señalados en el artículo es la falta de preparación de la sociedad y las instituciones para afrontar los desafíos que plantea la IA. La rápida evolución de la tecnología supera con creces la capacidad de adaptación de los gobiernos y las grandes corporaciones, lo que podría generar una brecha significativa entre el potencial de la IA y su gestión responsable. La Unesco, por ejemplo, ha publicado una serie de recomendaciones sobre la ética de la IA, pero su implementación a nivel global es aún incipiente.

Finalmente, el texto advierte sobre el peligro de subestimar el potencial de la IA. Los escépticos que minimizan los avances en este campo están, según el artículo, creando una falsa sensación de seguridad, impidiendo que la sociedad se prepare adecuadamente para los desafíos y oportunidades que se avecinan. Un informe de la OCDE revela que solo un 20% de las empresas han implementado estrategias de IA a gran escala, lo que sugiere una falta de conciencia generalizada sobre su impacto potencial.