El clásico entre Boys y Universitario: un partido con aforo limitado y ambas aficiones en un Nacional en malas condiciones, detalles inéditos de un encuentro singular

La reciente victoria de Universitario sobre Sport Boys en el Estadio Nacional pone de manifiesto la pasión y el arraigo que el fútbol peruano aún despierta, incluso en un contexto marcado por desafíos estructurales y organizativos. El encuentro, correspondiente a la Liga 1 Te Apuesto, no solo significó tres puntos valiosos para el conjunto crema, sino también una demostración de la capacidad de convocatoria de ambos equipos, evidenciando que, pese a todo, el fútbol sigue siendo un catalizador social importante en el país.

Según la investigación publicada por El Comercio, el partido entre Universitario y Sport Boys congregó a 32 mil asistentes, demostrando que un clásico con ambas hinchadas es posible, aunque sin la necesidad de fraternizar, sí ofreciendo un marco que añade valor al folclore del fútbol nacional.

El reportaje detalla cómo la hinchada de Universitario predominó en las tribunas Norte, Oriente y gran parte de Occidente, tiñendo de crema el coloso de José Díaz. Mientras tanto, la “Misilera Rosada”, ubicada detrás del arco sur, aportó el colorido y el sonido característico del Callao, creando un ambiente festivo desde la previa con música salsa. La Trinchera Norte, por su parte, no escatimó garganta al entonar el himno del centenario del club merengue, elevando la temperatura del encuentro.

El despliegue logístico para el traslado de los hinchas rosados desde el Callao fue significativo, con más de 2 mil fanáticos custodiados por la Policía Nacional a lo largo de la Costa Verde y la Vía Expresa. Este operativo garantizó la seguridad de los asistentes, tanto en la llegada como en la salida del estadio, asegurando que la fiesta deportiva no se viera empañada por incidentes.

En lo estrictamente deportivo, Universitario se impuso con goles de Martín Pérez Guedes y Edison Flores, consolidando su tercera victoria consecutiva y acercándose a la punta del campeonato. El rendimiento del “Orejas” Flores fue particularmente destacado, asumiendo el rol de líder y demostrando su capacidad para influir en el juego ofensivo del equipo. Su tanto, producto de una oportuna ubicación y aprovechamiento de un error defensivo, refleja su olfato goleador y su compromiso con el equipo.

No obstante, el estado del campo de juego del Estadio Nacional generó críticas por parte del técnico de Universitario, Fabián Bustos, quien señaló la importancia de mejorar las canchas para el desarrollo del fútbol peruano, especialmente considerando que el estadio albergará próximamente un partido de la selección nacional por las Eliminatorias 2026. A esto se sumó la cuestionada actuación del árbitro Micke Palomino, quien incluso protagonizó un incidente cómico al ser derribado accidentalmente por un jugador de Sport Boys, restándole seriedad a un encuentro que, a pesar del resultado, dejó sensaciones agridulces.