La controversia en torno a OpenAI ha escalado a nuevas alturas, con Elon Musk desafiando la estructura corporativa de la empresa. Este enfrentamiento, que se desarrolla en el contexto de una creciente inversión y valoración en el campo de la inteligencia artificial, pone de manifiesto las tensiones existentes entre las visiones filantrópicas y las ambiciones comerciales dentro del sector tecnológico. La propuesta de Musk para adquirir OpenAI, condicionada a mantener su estatus sin fines de lucro, subraya el debate sobre el futuro de la IA y su desarrollo ético.
La oferta de Elon Musk para controlar OpenAI ha generado un conflicto sobre el futuro de la empresa y su misión.
Según el reportaje de The New York Times, Elon Musk condicionó su oferta de 97.4 mil millones de dólares para adquirir OpenAI a que la compañía renuncie a sus planes de modificar su estructura corporativa, manteniendo su misión como organización sin fines de lucro. Esta acción intensifica la disputa entre Musk y Sam Altman, CEO de OpenAI, acerca de la dirección y el control de la inteligencia artificial.
El desacuerdo se centra en la transición de OpenAI de una entidad sin fines de lucro a una estructura que favorece a los inversores, incluyendo a Microsoft. Esta transformación ha sido objeto de críticas, especialmente por parte de Musk, quien fuera cofundador de OpenAI en 2015. Su salida en 2018 marcó el inicio de divergencias sobre la estrategia de la empresa, con Altman impulsando una mayor capitalización para financiar el desarrollo de tecnologías de IA avanzadas.
La propuesta de Musk busca preservar la independencia de OpenAI y evitar que quede sujeta a las presiones del mercado. El cambio de estructura permitiría a OpenAI atraer mayores inversiones, pero también podría comprometer su enfoque en el desarrollo de IA en beneficio de la humanidad, un principio que Musk considera fundamental.
La valoración de los activos de la organización sin fines de lucro ha sido un punto de controversia. La oferta de Musk podría establecer un precedente en la valoración de estos activos, lo que implicaría un mayor costo para OpenAI en su intento de independizarse de la junta directiva sin fines de lucro. Sin embargo, es improbable que OpenAI acceda a esta condición, dado que los términos de su última ronda de inversión exigen la separación de la organización sin fines de lucro en un plazo de dos años, so pena de convertir la financiación en deuda.
Actualmente, OpenAI está en proceso de cerrar una ronda de financiación de 40 mil millones de dólares, lo que casi duplicaría su valoración en tan solo cuatro meses, alcanzando alrededor de 300 mil millones de dólares. Este movimiento subraya el creciente interés de los inversores en el potencial de la IA y la posición de OpenAI como líder en este campo.
El New York Times ha presentado una demanda contra OpenAI y Microsoft, alegando infracción de derechos de autor en relación con el contenido de noticias utilizado en sistemas de IA. Ambas compañías niegan las acusaciones, lo que añade una capa adicional de complejidad al panorama legal y ético que rodea a la IA y su desarrollo.




