Congresista Martínez genera indignación al responsabilizar a víctima de presunta violación

El congresista Edwin Martínez, no agrupado, ha desatado una fuerte polémica tras sus declaraciones sobre un caso de presunta violación sexual que involucra al legislador José Jerí, de Somos Perú. En una entrevista con RPP, Martínez justificó sus afirmaciones señalando que la denunciante “debió controlarse” y sostuvo que sus comentarios están alineados con su visión de recuperar los valores de antaño.

“Lo que he dicho simplemente es que un hombre tiene que aprender a respetar a una dama y no hacerla beber hasta que pierda la conciencia, y una dama tiene que respetarse a sí misma y no beber hasta perder la conciencia,” declaró Martínez, reafirmando lo que ya había expresado en días anteriores.

A pesar de asegurar que “nada justifica una violación”, calificándola como una “fechoría que no solo daña el cuerpo de la mujer, sino también su mente, familia, amigos y sociedad”, el parlamentario no reconoció haber cometido un error en su comunicación. Además, se negó a pedir disculpas por sus palabras, argumentando que “la mente de algunas personas está degradada”, mientras que la suya, según dijo, “aún conserva valores y principios.”

Polémica por sus declaraciones

Durante la entrevista, Martínez justificó su postura señalando que su intención no era minimizar el hecho, sino reflexionar sobre el contexto en que ocurren estos delitos. “Los dos varones han tenido que controlar a la muchacha para que no beba tanto, y la señorita también ha debido controlarse un poco,” sostuvo, refiriéndose al caso de una mujer de 31 años que denunció haber sido agredida mientras estaba inconsciente tras una reunión de fin de año.

El congresista, además, expresó que sus comentarios no eran exclusivos de su labor parlamentaria, sino también consejos que brinda a su propia hija. “Yo le digo a mi hija que no deje la ventana abierta para que ingrese el demonio,” afirmó, en alusión a su visión de prevenir situaciones de riesgo.

En su discurso, Martínez aseguró que su objetivo es “recuperar los valores de antes” y criticó lo que considera una falta de moral en la sociedad actual. “Vivimos en una sociedad carente de valores, de moral. Hoy vivimos en Sodoma y Gomorra,” añadió, utilizando una comparación bíblica para enfatizar su punto.

Críticas y denuncia en Ética

Las declaraciones del parlamentario han generado indignación en diversos sectores de la opinión pública y del Congreso. La congresista Susel Paredes presentó una denuncia en su contra ante la Comisión de Ética, argumentando que sus comentarios perpetúan estereotipos dañinos y revictimizan a las personas vulneradas.

En su denuncia, Paredes acusó a Martínez de faltar a los principios éticos que exige su investidura parlamentaria. Además, destacó que “las víctimas nunca son responsables. Los violadores son los responsables. La vergüenza cambió de lado,” subrayando que este tipo de discursos refuerzan la normalización de la violencia de género.

Por su parte, Martínez minimizó la denuncia, calificándola de innecesaria. “Quieren denunciar porque quieren. Lo que yo me pregunto es: ¿dónde han estado los derechos humanos de otras personas que han sido violentadas?”, mencionó, desviando el enfoque de las críticas hacia él.

Detalles del caso que originó la controversia

El contexto de las declaraciones de Martínez se relaciona con la denuncia de una mujer de 31 años, quien asegura haber sido violada durante una reunión de fin de año en una vivienda alquilada por un grupo de amigos. Según el testimonio de la víctima, ella perdió el conocimiento tras ingerir bebidas alcohólicas y despertó en una habitación con su ropa mojada y en desorden.

La denuncia apunta al congresista José Jerí, quien presuntamente estuvo presente en la reunión. La Fiscalía y la Policía han iniciado una investigación para esclarecer los hechos, mientras el caso continúa generando indignación en la ciudadanía.

Reacciones y cuestionamientos

Diversos colectivos feministas y ciudadanos han alzado la voz en rechazo a las declaraciones de Martínez. Según representantes de organizaciones de defensa de derechos humanos, comentarios como los del congresista no solo perpetúan la revictimización de las personas agredidas, sino que también reflejan una “alarmante falta de sensibilidad frente a un problema estructural como la violencia de género.”

En redes sociales, las palabras de Martínez han sido duramente criticadas, siendo calificadas como machistas y retrógradas. Muchos usuarios han señalado que sus declaraciones refuerzan la idea de que las víctimas son responsables de los delitos que sufren, lo que va en contra de los avances logrados en la lucha contra la violencia de género.

La Comisión de Ética y las posibles sanciones

La denuncia presentada por Susel Paredes será evaluada por la Comisión de Ética del Congreso, que podría recomendar sanciones contra Edwin Martínez. Sin embargo, este proceso dependerá de las decisiones de los integrantes de la comisión, así como del impacto político que tenga el caso dentro del Legislativo.

A pesar de la polémica, Martínez se ha mostrado desafiante frente a las críticas y las posibles sanciones. Según ha declarado, su intención es “defender los valores y la moral,” sin importar las reacciones en su contra.

Un problema mayor: la violencia de género en el Perú

El caso de la presunta violación y las declaraciones de Martínez han puesto nuevamente sobre la mesa el grave problema de la violencia de género en el Perú. Según estadísticas oficiales, miles de mujeres son víctimas de agresiones físicas y sexuales cada año, y muchos de estos casos no reciben la atención oportuna de las autoridades.

Activistas y especialistas en género han reiterado la importancia de promover una educación con enfoque en igualdad de derechos y de sancionar con firmeza cualquier declaración o acto que perpetúe la violencia. “No es suficiente con rechazar la violencia. Necesitamos líderes políticos que se comprometan activamente a combatirla,” enfatizó una representante de un colectivo feminista.

Conclusión

El caso de Edwin Martínez refleja cómo discursos aparentemente inofensivos pueden perpetuar estructuras de violencia y revictimización. Mientras el Congreso evalúa las acciones contra el parlamentario, la sociedad exige un cambio en la narrativa y mayor compromiso de las autoridades para combatir la violencia de género y proteger a las víctimas.