Playa no apta: El 58% de las playas de Perú no cumplen con los estándares de salubridad

Con el inicio del verano 2025, miles de peruanos y turistas extranjeros se dirigen hacia las playas del litoral peruano en busca de sol, descanso y diversión. Sin embargo, un reciente informe de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) del Ministerio de Salud ha generado preocupación al confirmar que más de la mitad de las playas del país no cumplen con los requisitos de salubridad necesarios para ser consideradas aptas para el baño. Según este informe, el 58% de las playas evaluadas en la segunda semana de enero de 2025 fueron catalogadas como “no saludables”. Según Marlon Carrasco Freitas para INFOBAE.

Este análisis, que abarcó más de un centenar de playas en todo el litoral peruano, se basa en 175 inspecciones realizadas a lo largo de diversas zonas costeras, de las cuales 102 playas no cumplieron con los estándares exigidos para garantizar la seguridad de los bañistas. Las principales razones que contribuyen a que estas playas sean catalogadas como “no saludables” son la presencia de residuos sólidos, la falta de infraestructura para la correcta disposición de basura y la calidad microbiológica del agua, que presenta niveles preocupantes de contaminación. La Digesa ha instado a los veraneantes a consultar el portal “Verano Saludable” del Ministerio de Salud para conocer las playas que sí son aptas para el uso recreativo.

¿Qué hace que una playa sea “no saludable”?

Para entender por qué algunas playas no son aptas para el baño, es necesario conocer los criterios utilizados para evaluar la salubridad de estas zonas costeras. En conversación con RPP, Carlos Collantes, biólogo y miembro del equipo técnico del Área de Playas y Piscinas de Digesa, explicó que la evaluación incluye varios factores. En primer lugar, se analiza la limpieza general de la playa, observando la presencia de residuos sólidos tanto en la arena como en las áreas cercanas a las piedras. Además, se verifica si existen tachos de basura ubicados estratégicamente y si estos se encuentran en buen estado para su uso.

Otro factor clave en la evaluación es la calidad del agua. Para ello, los técnicos de Digesa toman muestras de agua de mar y las analizan para detectar la presencia de bacterias termotolerantes. “Estas bacterias están siempre presentes en el mar, pero su aumento puede ser una señal de contaminación debido a la mala disposición de aguas residuales o el arrastre de desechos urbanos”, explicó Collantes. La presencia de estas bacterias es un indicativo de que el agua no es segura para el contacto humano, lo que aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales y otras infecciones.

Problemas estructurales y falta de conciencia

Aunque las autoridades locales han intentado mejorar la situación en algunas playas, el problema persiste debido a la falta de infraestructura adecuada y a la insuficiente conciencia ambiental tanto de los bañistas como de las autoridades encargadas de la limpieza. Marysol Naveda, gerente de LOOP, una organización que trabaja en la protección de los océanos, señaló que a pesar de algunos esfuerzos por reducir la contaminación, las municipalidades no han logrado avances significativos. “Muchas veces los tachos están sucios o no se recolectan los desechos, lo que desanima a las personas a usarlos”, indicó Naveda, quien también subrayó la importancia de contar con un sistema de monitoreo constante y personal especializado para abordar la contaminación de manera efectiva.

Uno de los problemas más comunes en las playas de Perú es la presencia de colillas de cigarrillo. “Aunque no parezca, estas colillas son un grave problema, ya que no pueden reciclarse y una sola puede contaminar hasta ocho litros de agua”, explicó Naveda. Este tipo de residuos representa un desafío considerable, ya que no solo afectan la calidad ambiental, sino que también impactan la salud pública. La necesidad de implementar campañas de concientización es urgente para cambiar los hábitos de los bañistas y fomentar la limpieza y el respeto por el medio ambiente.

En este sentido, iniciativas como la campaña de limpieza #HazlaPorTuPlaya buscan promover un cambio en la mentalidad de los peruanos y turistas. Sin embargo, como señala Naveda, estas iniciativas requieren del apoyo activo de las autoridades y la colaboración de la ciudadanía para que tengan un impacto real. Sin un esfuerzo conjunto, las playas seguirán siendo un espacio afectado por la contaminación y no apto para el baño seguro.

La labor del Ministerio del Ambiente

En paralelo a los esfuerzos de Digesa, el Ministerio del Ambiente (Minam) también está trabajando en mejorar la gestión del espacio público costero y de las áreas cercanas a las playas. Mariano Castro, exviceministro de Gestión Ambiental, destacó la importancia de implementar una estrategia integral que involucre a las municipalidades y a los comités multisectoriales encargados de supervisar estos espacios. “El Minam puede proporcionar lineamientos para un uso adecuado del espacio público en las playas, asegurando que las actividades económicas y recreativas no perjudiquen al medio ambiente”, afirmó Castro.

Sin embargo, el exviceministro también advirtió que la falta de recursos y de infraestructura sigue siendo un obstáculo para lograr avances significativos en la mejora de las condiciones de las playas. A pesar de que las autoridades locales tienen la responsabilidad de velar por la limpieza y el orden en estos espacios, la falta de inversión en infraestructura adecuada dificulta el cumplimiento de estos objetivos. La gestión de residuos sólidos es uno de los mayores desafíos, con un déficit estimado en 5 mil millones de soles, lo que resulta en una gran parte de la basura terminando en ríos y mares.

“Es necesario priorizar políticamente estas áreas para garantizar su cuidado y proteger a los bañistas”, concluyó Castro. La falta de acción en estas áreas podría traer consecuencias graves tanto para la salud pública como para el medio ambiente, lo que requiere una atención urgente por parte de las autoridades.

La responsabilidad compartida

El problema de las playas “no saludables” es un reflejo de una situación más amplia que involucra tanto a las autoridades como a los ciudadanos. Si bien es cierto que las municipalidades tienen un rol fundamental en la gestión de las playas, los bañistas también deben asumir su parte de responsabilidad en la preservación de estos espacios. Es necesario que los peruanos y turistas comprendan que las playas no son solo un lugar para disfrutar, sino un recurso natural que debe ser cuidado y protegido.

El desafío es grande, pero no imposible de superar. Si se implementan estrategias de concientización, se mejoran las infraestructuras y se fortalecen los sistemas de gestión de residuos, es posible que en el futuro más playas sean aptas para el baño y el disfrute seguro de los ciudadanos.

Conclusión

La preocupación sobre la salubridad de las playas en Perú es legítima. Con más del 50% de las playas evaluadas catalogadas como “no saludables”, la situación plantea un serio riesgo para los bañistas y la salud pública en general. Las autoridades, como Digesa, están realizando esfuerzos para identificar las playas aptas para el baño y alertar a los ciudadanos sobre los riesgos, pero también se requiere una acción conjunta entre el gobierno, las municipalidades y los ciudadanos para abordar la contaminación y mejorar la infraestructura en estas zonas costeras. Si no se toman medidas urgentes, la calidad del litoral peruano seguirá deteriorándose, y los peruanos no podrán disfrutar de uno de los recursos naturales más importantes del país: sus playas.