Cada año, las calles de Huánuco vibran con el ritmo y la alegría contagiosa de la danza de los Negritos, una expresión cultural que nos llena de orgullo como huanuqueños. Esta tradición, que trasciende fronteras regionales y nacionales, es un emblema de la identidad de nuestra tierra. Sin embargo, el creciente número de cuadrillas y la falta de organización están generando problemas en la ciudad, afectando la vida diaria, el comercio y hasta el turismo, que se ve perjudicado por la congestión y el desorden.
La danza de los Negritos, que se extiende hasta el 19 de enero, es un evento que reúne a amigos, familias y visitantes en un ambiente de fiesta y devoción. Después de la misa en honor al Niño Jesús, los Negritos inundan las calles con su música y baile. Es costumbre disfrutar de estos momentos compartiendo platos típicos como la pachamanca y el locro, y celebrando con fervor. Sin embargo, la falta de espacios adecuados ha llevado a que las calles de la ciudad, estrechas y concurridas, se vean saturadas, impidiendo el paso de vehículos, dificultando emergencias médicas y generando incomodidad para quienes necesitan movilizarse por trabajo u otras actividades.
En lugar de restringir esta valiosa tradición, el reto está en organizarla mejor. Es fundamental que las cuadrillas, junto con las autoridades municipales, trabajen para encontrar espacios amplios y seguros donde puedan desplegar todo su arte y alegría sin interrumpir la vida cotidiana de la ciudad. Zonas como parques o plazas habilitadas para este fin permitirían que tanto danzantes como espectadores disfruten sin riesgos, preservando la riqueza cultural que caracteriza a los Negritos.
Además, el desorden actual está dejando una impresión negativa en los turistas, quienes llegan con altas expectativas para disfrutar de la riqueza cultural de Huánuco, pero se encuentran con calles congestionadas y una logística deficiente. Ordenar la participación y circulación de las cuadrillas no solo mejorará la experiencia para locales y visitantes, sino que fortalecerá la imagen de la ciudad como un destino cultural destacado.
La danza de los Negritos es más que un espectáculo, es un acto de fe, unión y tradición que debe ser protegido y celebrado. Hacemos un llamado a las cuadrillas para que demuestren su compromiso con la comunidad, organizándose para preservar esta festividad en armonía con la ciudad. También pedimos a las autoridades locales que busquen soluciones creativas y prácticas para garantizar que esta manifestación cultural continúe siendo un símbolo de identidad y orgullo para Huánuco.




