El pasado 7 de noviembre, un ciudadano surcoreano, Byoungchan Park, fue detenido en el aeropuerto Jorge Chávez, en Lima, mientras intentaba sacar del Perú más de 400 invertebrados vivos. El hombre llevaba los animales camuflados bajo su ropa, adheridos a una faja con bolsas herméticas y pequeños recipientes. Entre las especies incautadas se encontraban 35 tarántulas adultas de la especie Pamphobeteus antinous, considerada amenazada en el Perú, junto con 285 tarántulas juveniles, 110 ciempiés y nueve hormigas bala (Paraponera clavata).
El veterinario Javier Jara, del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), explicó que las tarántulas fueron sometidas a bajas temperaturas para inmovilizarlas y almacenarlas en condiciones extremas. Los especímenes adultos de Pamphobeteus antinous, conocidas como tarántulas de patas azul acero, pueden alcanzar tamaños de hasta 22 cm.
El tráfico de invertebrados tiene un mercado bien establecido, principalmente en Estados Unidos, Europa y Asia. Estas especies son vendidas a precios elevados, como las Pamphobeteus antinous, cuyo valor en Internet supera los $120 por ejemplar. Algunas especies raras pueden alcanzar precios aún más altos debido a su demanda como mascotas exóticas.




