En esta actividad del periodismo nos encontramos una serie de anécdotas y vivencias cotidianas. Una de estas últimas nos llamó la atención para una reflexión. En diálogo breve con el señor Arturo Niño, quien no es huanuqueño y por azares del destino vive y labora en Huánuco, hace presente su disconformidad por tantos abusos que se cometen contra esta sociedad.
En primer lugar, y coincidimos con él, el huanuqueño normalmente no reclama por los abusos que algunas empresas o instituciones suelen cometer. Como muestra, comentábamos cómo es posible que por la ineficacia de Corpac Huánuco, no aterrizaron los aviones el miércoles 12 de abril, debido a la inoperatividad del camión contraincendios. Muy suelto de huesos el responsable Felipe Ramírez, comunicó cuando el avión de Star Perú, que ya estaba en los cielos de Huánuco, en pleno retorno a Lima, dejando a los pasajeros varados en la incomodidad de esa caja de cartón llamado aeropuerto David Figueroa Fernandini. Nos decía don Arturo, que esto sucede porque no sabemos reclamar, aceptamos los abusos, pero se tendría que acudir al Indecopi Junín, para que lo resuelva.
Este aeropuerto tenía un proyecto de más de 10 millones para su ampliación, la cuál iba a permitir el ingreso de nuevas empresas aéreas y aviones de mayor capacidad, claro está, que la competencia iba a permitir una mejor oferta de precios en los pasajes, y por supuesto, un mejor servicio. El hecho de estar pagando 200 dólares por solo un pasaje de ida a Lima o Huánuco es un abuso total de las empresas aéreas, y de lo cual como huanuqueños no hemos reclamado.
También aceptamos una remodelación solo de las oficinas del llamado aeropuerto, por poco menos de dos millones, obra que la señora Jacha avaló y que ya tiene un año de trabajo y hasta ahora no se puede culminar. Pues razón no le falta a don Arturo al decirnos conformistas y por ello tenemos las calles llenas de huecos, un sistema de transporte caótico y miles de trimóviles sin licencia circulando por la ciudad, entre otros males.



