MOSTRAMOS EN EL APEC, EL LEGADO DE NUESTRA CULTURA

LA VOZ DE LA MUJER

Denesy Palacios Jiménez

26.11.24

Sin lugar a dudas, la fortaleza más grande que tenemos los peruanos es nuestra cultura, y eso fue lo que mostramos en el evento Internacional llamado APEC 2024 del cual hemos sido escenario.

Por supuesto que los visitantes se han quedado maravillados del colorido de nuestros trajes, de la habilidad de nuestros danzantes, de la destreza de nuestros artesanos y sus maravillosas obras de arte en cerámica, tejidos, metalurgia, paja, madera etc, que se ha podido mostrar, gracias a que somos herederos de una de las culturas más importantes del mundo, a ello le sumamos nuestra variada y rica gastronomía, por tener cantidad de cultivos porque poseemos, una gran cantidad de pisos ecológicos, y en cada uno de ellos se dan productos agrícolas diferentes, que nadie puede resistirse a saborear nuestros platos, diversos en cada una de las regiones. Y son los herederos de nuestra gran cultura los que siempre nos hacen quedar bien y sacan la cara por el Perú; pese a que nuestros campesinos no reciben ningún subsidio para cultivar la variedad de productos, nuestros artesanos hombres y mujeres no encuentran la valoración de sus productos dentro de nosotros mismos, sin embargo, se mantienen en pie desafiando la falta de apoyo estatal y de crédito y mercado para poder ofertar sus productos.

Es decir, es ese mundo provinciano y del interior del país, con su diversidad cultural y plurilingüe, el que nos representa, y nos hace quedar bien, demostrando aun la técnica ancestral heredado en miles y cientos de años. Y es eso lo que muchas veces no comprendemos; porque lo desconocemos.

El Puerto Chancay se presenta como una posibilidad de desarrollo para el país entero, para ofrecer nuestros productos, nuestros recursos con su plus, pueblos con menos recursos que el nuestro han podido aprovechar y salir del estancamiento, y la pobreza en la cual estaban sumergidos, por las políticas públicas que se aplican en favor de las grandes mayorías, no solo para los intermediarios mercantilistas.

Somos quien sabe el país más rico en recursos tanto de flora, fauna, minería, pesquería, pero carentes de una clase empresarial que propicia la transformación, así como de población organizada a través del trabajo cooperativo o microempresarial, pues este último tampoco recibe protección del Estado y ahí está el punto de nuestro lánguido desarrollo. Nuestro sistema de administración fiscal es muy duro con la clase trabajadora de nuestro país, y por supuesto el mecanismo de exoneración de impuestos a empresas extranjeras va en desmedro de lo nuestro, y es que lastimosamente se ve respaldada por una clase política que ha tomado el poder, y en las últimas décadas se ha recrudecido, y solo da lugar a una corrupción galopante y diríamos casi generalizada, prueba de ello es que tenemos cantidad de obras paralizadas en beneficio de estas poblaciones pauperizadas, y están paralizadas solo porque no se ha pagado la coima a los funcionarios de los ministerios para que brinden el servicio por el cual se les paga, sino que asumen como que el presupuesto estatal es de ellos, con este tipo de abandono estatal es difícil que salgamos de la situación de miseria, desempleo, inseguridad que vive la gran mayoría de la población peruana.

Estos señores artesanos hombre y mujeres, que continúan con las técnicas tradicionales, son los que nos llenan de orgullo, con su talento, capacidad y resistencia cultural, nos muestran el camino que debemos seguir; no solo para cuidar, conservar y velar por nuestros recursos, sino que con una dignidad increíble nos dicen que el buen vivir aún es posible entre todos los peruanos y peruanas, y nos muestran que, con honestidad, trabajo y mucha identidad se puede lograr muchas cosas.