Un accidente que conmociona por su gravedad y la falta de atención oportuna. Un niño de 12 años permanece en estado crítico tras caer desde el tercer piso de su vivienda en circunstancias devastadoras. La madre del menor, Marlene Echigoya González, denunció no solo el drama de la situación, sino también el trato negligente que recibió al intentar conseguir atención médica inmediata para su hijo.
El accidente: una tragedia en el hogar
El accidente ocurrió mientras el menor jugaba en casa. Según el relato de su madre, el niño, que llevaba los pasadores desatados, tropezó y cayó al vacío. El impacto, principalmente en su rostro, ocasionó un traumatismo severo que ahora pone en peligro su vida. “Fue una caída terrible. No puedo creer que algo así haya pasado en nuestra propia casa. Estoy desesperada”, expresó la madre.
Retrasos inaceptables en el hospital
El menor fue llevado de urgencia al hospital tras el accidente. Sin embargo, la atención fue retrasada por horas bajo pretextos que su madre califica como inadmisibles. “Desde las 3:40 p.m. de ayer estoy esperando. Me dijeron que no había especialista y que no era grave. ¿Cómo no iba a ser grave? Hoy, recién en la mañana, reconocieron que mi hijo estaba crítico”, manifestó indignada.
Estas demoras contrastan con la gravedad del diagnóstico: un hematoma y un coágulo cerebral que requieren intervención inmediata. La falta de celeridad médica en un caso de esta naturaleza resulta alarmante, dejando en evidencia fallas graves en el sistema de atención de emergencias.
Un llamado a la solidaridad
A pesar de contar con el Seguro Integral de Salud (SIS), la madre enfrenta enormes desafíos para reunir los recursos que el hospital le exige. Entre ellos, insumos médicos y sangre tipo O positivo, vital para la operación. “Estoy sola. Soy madre y padre para mi hijo. Me piden sangre y cosas que no puedo conseguir tan rápido. No entiendo por qué pasan estas cosas”, lamentó.
Exigencia de respuestas y acción
El caso pone sobre la mesa la vulnerabilidad de las familias que, además de enfrentar tragedias personales, deben luchar contra un sistema de salud que no responde de forma eficaz. La comunidad ha comenzado a movilizarse para brindar apoyo, pero el problema de fondo exige soluciones estructurales. Es inconcebible que una vida en peligro se vea desatendida por razones administrativas o falta de recursos.
El llamado es claro: garantizar atención oportuna para este niño y otros que puedan enfrentar situaciones similares en el futuro. Mientras tanto, quienes puedan donar sangre o colaborar con la familia pueden comunicarse directamente con la madre para ayudar en este difícil momento.




