Durante su intervención en la reunión sobre empoderamiento femenino en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) Perú 2024, la presidenta Dina Boluarte cuestionó la escasa representación femenina en los espacios de poder, planteando una pregunta que resonó ampliamente: “¿Por qué somos las menos en los espacios de decisiones y de poder?”. En su discurso, Boluarte expresó el deseo de ver cambios futuros en los que las mujeres ocupen “el 50 +1” de los cargos de liderazgo en las instituciones públicas y privadas del país. Sin embargo, su propio gobierno presenta una falta de paridad, como revela un análisis de Mariana Quilca Catacora para Infobae, donde se destacan las contradicciones entre el mensaje público de Boluarte y las decisiones de su administración.
Un gabinete cada vez menos representativo
Cuando asumió la presidencia en diciembre de 2022, Boluarte contaba con siete mujeres en su gabinete, lo cual fue celebrado como un avance hacia la paridad. Entre las figuras destacadas se encontraban Hania Pérez de Cuéllar, ministra de Vivienda, y Leslie Urteaga, ministra de Cultura, quienes apoyaron a la mandataria en momentos cruciales de su gobierno. No obstante, en septiembre de 2023, Boluarte realizó una reestructuración de su Consejo de Ministros, reduciendo la representación femenina a solo dos ministras: Desilú León en Comercio Exterior y Turismo, y Teresa Hernández en el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. La drástica disminución de mujeres en su equipo ministerial ha suscitado críticas, especialmente a la luz del discurso en APEC sobre la necesidad de avanzar hacia la equidad de género. Esta reducción en el gabinete contrasta con el ideal de paridad que Boluarte defiende.
Reforma electoral: la omisión de observaciones y el impacto en la participación femenina
Otro tema crítico que pone en entredicho el compromiso de Boluarte con la igualdad de género es su postura ante la contrarreforma electoral impulsada en el Congreso, que limitó los principios de paridad y alternancia en las listas electorales. En junio, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), junto con los ministerios de Justicia y Economía, recomendaron observar la autógrafa de ley que reduce la paridad de género en candidaturas políticas. Sin embargo, la presidenta optó por promulgar la norma sin objeciones, a pesar de los informes que advertían del retroceso que representaría para la participación política femenina. Esta decisión es vista como una oportunidad desaprovechada para promover la inclusión en el gobierno.
Críticas de la sociedad civil y la falta de medidas concretas
El discurso de Boluarte en APEC, aunque fue bien recibido en foros internacionales, ha sido duramente cuestionado en el ámbito nacional, donde diversos grupos feministas y líderes de opinión consideran que su gobierno no ha adoptado medidas sustanciales para garantizar una mayor inclusión femenina. Activistas como Diana Espinoza, miembro de un colectivo de derechos humanos, opinaron que la postura de Boluarte ante las recientes reformas electorales y su gabinete actual reflejan una falta de coherencia entre sus palabras y sus decisiones. “Las mujeres necesitan acciones, no solo discursos en foros internacionales”, comentó Espinoza, destacando que el Ejecutivo debería implementar políticas concretas en favor de la paridad en su propio equipo.




