Según información del portal del Congreso de la República existen hasta 10 proyectos de ley que buscan se modifique el Art. 84, de la Ley 30220, la cual obliga a la jubilación automática de los docentes universitarios que cumplan los 70 años, tal y como sucedió en la Unheval.
Definitivamente es beneficioso para las universidades incorporar a jóvenes profesionales actualizados en diferentes áreas para ofrecer una educación de calidad. Sin embargo, hay que considerar que la experiencia y calidad de educativa de un gran porcentaje de profesores antiguos es también necesaria. Ambos se complementan.
Uno de los puntos negativos de la ley actual es el problema social, familiar y emocional que ha creado en los docentes cesados, cuando lo correcto habría sido realizar un trabajo previo de apoyo psicológico para los jubilados.
Todo parece indicar que la Comisión de Educación aprobaría la modificatoria de la indicada ley para ampliarla hasta los 80 años. Llamó la atención que uno de estos proyectos haya sido presentado por Guillermo Bocángel. En la modificación se estipularía la reincorporación con una evaluación mediante un comité, que deberá avalar la permanencia de los docentes en las cátedras siempre y cuando gocen de buena salud y puedan valerse por sí solos.
Por supuesto que para que esta ley sea beneficiosa para la universidad y definitivamente para el estudiante, los docentes deberían probar su calidad académica, acumulación de experiencias, sus deseos de superación constante, etc., para continuar enseñando. Por supuesto, una inclinación hacia la investigación sería lo ideal para empezar a llenar ese gran vacío.
Se espera que la Comisión de Educación del Congreso de la República modifique la ley recogiendo las propuestas de los 10 proyectos, para el bien de la educación superior universitaria.



