Con razón tantos cohetes

Si bien es cierto que ya pasaron las fiestas de los Negritos y de los Carnavales, época en la que se escucha el tronar de los cohetes y fuegos artificiales durante el día y la noche, la mayoría de las veces de manera exagerada lo que constituye un verdadero derroche, a tal extremo que daña los tímpanos y son una verdadera tortura para las pobres mascotas. Pareciera que quienes vivimos en este valle de Huánuco siempre nos las arregláramos para estar de fiesta. Lo que dicho sea de paso, no tiene nada de malo, sin embargo, lo que preocupa es la constante y creciente quema de pirotécnicos y fuegos artificiales, que no solo son invitaciones a dicha fiesta, sino que ponen en riesgo de ocurrir incendios e intoxicaciones cuando las chispas y el humo se meten a los domicilios generando incomodidad a las familias, especialmente con integrantes pequeños o adultos mayores que necesitan descansar.
Eso sin mencionar a los cientos de mascotas, y otros animalitos como las aves, que se ven también afectadas por los estallidos de los pirotécnicos. Estos graves ruidos incluso podrían llegar a provocar algo parecido a un “estrés postraumático” en los humanos. Según los veterinarios, la detonación de los petardos les provoca gran desesperación y miedo descontrolado, ansiedad, les acelera la circulación y pueden morir por infarto por estos ruidos.
El abuso de los pirotécnicos podría atribuirse en primer lugar al abandono total de fiscalización a las pirotecnias y negocios de venta de estos productos. La entidad responsable, Discamec, con sede en Junín ha admitido no tener los recursos suficientes para poder controlar la comercialización de estos explosivos. Es más, como lo hemos informado, en Huánuco existen más de 30 pirotécnicas clandestinas a vista y paciencia de las autoridades. Estos establecimientos por lo general manejan los insumos de forma empírica, sin la capacitación suficiente y sin cumplir con ningún estándar de seguridad.
Si recordamos, ya se tiene registrados accidentes por la mala manipulación de pirotécnicos y que han cobrado vidas humanas, y claro está daños materiales. Por ello hubo disposiciones para erradicar de la ciudad estas plantas de fabricación de fuegos artificiales.
Por su parte algunas municipalidades están haciendo esfuerzos para controlar el uso de estos explosivos; sin embargo, hasta ahora de manera muy limitada y no han tenido mayor efecto en los usuarios. Es necesaria la presencia y fiscalización de una oficina de la Discamec en Huánuco.
El mismo jefe de Defensa Civil, José Soto, reconoce que esta ciudad es una de las que más consumen y utilizan materiales altamente explosivos como la pólvora para fuegos artificiales y es necesario de un órgano rector, que supervise esta actividad y con ello evitar accidentes lamentables.