Hoy, nos sentamos a la mesa con el ingeniero Arnulfo Mendoza, una eminencia en el campo de la papa, y nos transportamos a un viaje a través de la historia y el proceso productivo de este tubérculo tan querido. Su investigación en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, en el campo de Canchán, dio lugar a la variedad de la papa Canchán, ideal para preparar el locro de gallina y la pachamanca, platos emblemáticos de nuestra región.
El ingeniero Mendoza nos relata que en 1918 se instaló el Centro Interamericano de la Papa en el Perú, liderado por la Universidad de Hermilio Valdizán y con la colaboración del INIA. Esta iniciativa permitió investigaciones en zonas rurales, donde la papa es un alimento fundamental en el desayuno, almuerzo y cena de nuestros hermanos del campo, que día a día trabajan arduamente en las chacras.
Huánuco, con sus microclimas únicos, produce una gran variedad de papas que asciende a 400, según el científico Mendoza. Entre las más conocidas se encuentran la papa Yungay, la papa Amarilla, la Huayro y otras. En 1990, el ingeniero comenzó a producir estas variedades en sus campos de investigación, y en 1983 obtuvo el valioso tubérculo que denominó Canchán, en homenaje al lugar donde trabajó.
Actualmente, el ingeniero Mendoza está trabajando en producir nuevas variedades de papa, resistentes a enfermedades como la rancha, que perjudican la producción. Sin embargo, necesita el apoyo de las instituciones para financiar y mejorar la producción. Su llamado al estado y a los empresarios es claro: debemos invertir en la investigación y el desarrollo de la papa para darle valor agregado y mejorar la alimentación y los ingresos de nuestros hermanos del campo.
En este sentido, la Escuela Agroindustrial de la Unheval puede ser un aliado clave en este proceso. La papa producida en Huánuco puede ser utilizada en diferentes negocios, como las pollerías, y darle un valor agregado que beneficie a los productores y a la región. El Festival de la Papa Amarilla, que ha cumplido 23 años, es un ejemplo de cómo podemos promover y disfrutar de esta rica variedad.
En conclusión, la papa es nuestra bendición diaria. Debemos apoyar a nuestros hermanos del campo y a los investigadores como el ingeniero Mendoza, para que sigamos disfrutando de esta variedad de papa durante todo el año. ¿Qué podemos hacer hoy para asegurar que la papa siga siendo nuestra de cada día?




