En un incidente que ha conmovido a la comunidad universitaria, la Universidad Nacional Agraria de la Selva (UNAS) ha desalojado a la hija de un empleado que sirvió a la institución durante 30 años. La joven, que gestionaba un kiosco dentro del campus, enfrenta una situación crítica después de que la universidad decidiera cortar la energía eléctrica de su establecimiento sin ofrecer alternativas de reubicación.
Según la afectada, cuya identidad se mantiene en reserva, su solicitud para ser trasladada a otro espacio donde pudiera continuar con su negocio fue ignorada por las autoridades universitarias. “He pedido repetidamente al señor rector y a otros responsables que me proporcionen un lugar adecuado para vender, pero se han mostrado indiferentes a mi situación”, declaró la joven.
La decisión de la universidad no solo implicó el corte de electricidad, sino también exhortaciones por parte de figuras de autoridad, incluyendo al rector, para que abandonara el lugar. “Me siento despreciada y tratada injustamente, como si mis años de contribución y los de mi familia a esta universidad no significaran nada”, añadió.




