CUENTOS DE SAMUEL CÁRDICH

Arlindo Luciano Guillermo

Cuentos 1986-2014 (Edit. Ámbar, 2014. Págs. 583) de Samuel Cárdich reúne cinco libros, suman 49 cuentos disímiles. Deberían ser 50 si se respeta el conteo de los libros independientes. “El cóndor” es un cuento excluido para esta versión completa, que ha terminado en la novela juvenil Crónica del primer amor (2015). Samuel Cárdich expuso, en la presentación del libro, tres temas relevantes 1. La meta de su carrera cuentística es publicar 100 cuentos; faltan 51. Si sumamos Tres historias de amor (3), El último petirrojo (5) y Cuentos viajeros (5) el objetivo está cerca. 2. Dijo que él no es un escritor comprometido. No hay escritor sin compromiso social ni político. Un escritor debe entender que no escribe para él ni el currículo, sino para un lector culto y académico o diletante, para aquel que lee con fines de estudio o el que lee por placer y deleite. Samuel Cárdich es un gran escritor cuyo afán es construir ficciones sobre la base de lo existente en la sociedad, sobre sus fantasmas personales. Los 49 cuentos demuestran que Cárdich sigue su destino de escritor. 3. Samuel Cárdich ha escrito poesía, cuento y novela con la misma destreza, sensibilidad y performance lingüística. Ha escrito más cuentos y novelas que poesía. Cárdich es un escritor ambidiestro.

La historia del cuento moderno tiene a Samuel Cárdich, junto a Andrés Cloud y Mario Malpartida, a uno de sus notables artífices y renovadores. Antes de ellos hay tres hitos: Cuentos andinos de Enrique López Albújar, los cuentos de Adalberto Varallanos (“En Chaulán no hay sagrado”, “La muerte a los 21 años”, “Terrible”) y Tres relatos de Estaban Pavletich. Antes de la década del 80, la narrativa está centrada en la estampa costumbrista, el relato tradicional y los cuadros de personajes pintorescos. Con la publicación de Tres en raya (1985), conjunto de seis cuentos, que luego darían lugar a tres libros independientes y fundamentales de la narrativa moderna de Huánuco (Malos tiempos, Pecos Bill y otros recuerdos y Usted comadre debe acordarse) hay giro trascendental. Después de estos libros, la narrativa huanuqueña se exhibe moderna, innovadora, luce temas urbanos y cosmopolitas, técnicas sofisticadas como el monólogo, el dato escondido, contrapunto de espacios y tiempos, narradores múltiples. Samuel Cárdich era un adolescente cuando Mario Vargas Llosa publicó en 1963 La ciudad y los perros; y tenía 20 años cuando apareció Cien años de soledad.

Malos tiempos (1986) es el libro inaugural de la narrativa de Samuel Cárdich. Apareció hace 37 años, cuando el Perú se desangraba por la subversión y la respuesta violenta del Estado; tenía 39. Ese mismo año aparece Hora de silencio, poemario que inicia una larga colección de libros de poesía y juntadas en Mudanza y Poesía reunida A juzgar por el título, los personajes, las historias y las circunstancias están signados por “malos tiempos” que da dos opciones: hacer algo para salir del atolladero o dejarse devorar por la desgracia y sucumbir ante la muerte y la pobreza. Criollita tiene que tomar una decisión crucial para que su hija Crisálida vaya o no al Vergel del Amor, un prostíbulo lujoso, quien escribe la carta poderosa “gozará de fortuna”, las religiosas de un orfanato son la tabla de salvación de una niña abandonada, El ángel de Pomacucho asciende hasta la cima de la veneración popular, pero cae estrepitosamente, un niño dirige el curso del río para destruir la casona del abusivo del pueblo, en “Recuento” una secretaria se ve atrapada por el narcotráfico para ser utilizada como burrier. La muerte puede llegar mañana (2003) es el libro más técnico de Cárdich; el tema transversal, la muerte en sus diversas facetas, motivaciones y desenlaces. El escritor hace un despliegue de procedimientos narrativos sofisticados: monólogo interior intenso y autónomo donde el narrador no se entromete, las voces múltiples, los cambios súbitos de tiempos y espacios y el uso del dato escondido llevado al extremo del camuflaje. Se conecta con tres cuentos de Malos tiempos: “En esta casa llena de niños”, “Recuento” y “Déjala ir, Criollita”. Samuel Cárdich trabaja con recelo el relato, la pertinencia del narrador, el carácter del personaje y la gradualidad del desenlace. Los siete cuentos de El país de otra gente (2005) tienen una perspectiva social y de cuestionamiento del statu quo. Giran alrededor de personajes que saborean la frustración, el deseo no concluido, se quedan con la miel en los labios, toleran resignadamente la adversidad con actitud estoica, la autocrítica; ellos no tienen nada que dejar ni perder. La subjetividad y la emocionalidad están subordinadas a las circunstancias cotidianas y concretas.  Aparecen otros formatos de escritura del cuento: el horror de escenas de Edgar Allan Poe, la gente sencilla que lucha por salir de la adversidad de Julio Ramón Ribeyro. La frustración está acompañada de resignación existencial. La desgracia personal y social es irreversible, no recula, no da oportunidades. Los cuentos de Cruce de caminos (2008) fijan el interés narrativo en los desajustes de la sociedad que ignora de lejos el bienestar y la felicidad. Tres rasgos destacan en los ocho cuentos: personajes marginales, crítica social y el uso diestro del monólogo. Los personajes y la historia se contextúan en medio de la incertidumbre, el temor de hacer algo y fracasar y el deseo tenaz de disfrutar la felicidad porque solo la voluntad no es suficiente.  El título de El desfile de los años baldíos (2014) es el anticipo de las historias que Samuel Cárdich relatará en 21 cuentos cortos. El libro es una galería de personajes cuya existencia termina en tres estaciones concretas de donde no pueden escapar porque la vida está diseñada por el destino ciego e implacable: la muerte, la frustración y el deseo inútil para disfrutar la felicidad y la paz espiritual. No son cuentos sofisticados ni audaces en técnicas y posibilidades como en La muerte puede llegar mañana.  

Los cuentos de Samuel Cárdich están bien escritos, es un deleite leerlos, trabaja con esmero, diligencia, como orfebre apasionado. Escribe sus ficciones, sin dejar el contexto histórico, para un lector acucioso, reflexivo, que sabe por dónde va el curso de la historia literaria y el destino de los personajes. Sus cuentos son competitivos, efectivos, convincentes. Sus ficciones literarias no dicen, no explican ni dan respuestas, sino que insinúan, dejan ventanas abiertas al desenlace y a la percepción del lector. Sus relatos son metáforas sociales y parábolas de lecciones que reflejan la vida cotidiana y el desafinamiento social donde hay malos tiempos, la muerte puede llegar de súbito, se ve el desfile de los años baldíos, vive gente de otro país paralelo, se cruzan los caminos de la vida. Sin hacer distinciones, Samuel Cárdich ha publicado ocho libros, con un total de 62 cuentos. ¿Alguien en Huánuco ha escrito más cuentos que Samuel Cárdich? La palabra del mudo (Edit. Seix Barral, Tomo I, II, 2018. Págs. 1034) de Julio Ramón Ribeyro registra nueve libros, más otros relatos dispersos, con un total 97 cuentos. Samuel Cárdich es poeta intensamente lirico e introspectivo y cuentista talentoso y de admirable fecundidad.