Disrupción, cambio y transformación digital de las empresas

Por César Kanashiro Castañeda

El concepto de disrupción digital ha invadido el mundo de las empresas. Las nuevas tecnologías han evolucionado a una velocidad de vértigo. Big data, nube, IoT, RR. SS., hiperconectividad. Los modelos de negocio han cambiado su estructura y han modificado la forma en que se organizan las empresas. Parece que solo existen dos opciones: adaptarse o desaparecer.

Es un tema apasionante y absolutamente crítico del que nadie puede ser ajeno. Pero esta digitalización de la que estamos hablando no sería posible sin la tecnología. En el entorno complejo y cambiante en el que vivimos, la tecnología es absolutamente crítica en nuestras empresas por el impacto que tiene en los modelos empresariales y de negocio, y en su evolución y transformación.

Fundamentalmente la disrupción es un cambio irreversible que afecta al modelo tradicional de negocio. La organización empresarial se ha visto sacudida por las posibilidades de las nuevas tecnologías. Incluso los productos y servicios han variado. Igualmente lo han hecho las relaciones con los clientes, la forma de trabajar con los proveedores o la manera de hacer negocio.

Se trata de una transformación global. Pero encarar el hecho de que las compañías deben emprender su proceso de digitalización es tan solo el primer paso. No obstante, debe ser afrontado por todos, desde las grandes multinacionales hasta los nuevos modelos empresariales.

Hoy en día, la transformación digital nos permite agilizar procedimientos, automatizar procesos, hacer más eficientes las cadenas de suministros, etcétera. Al final, todas estas capacidades son absolutamente claves en la definición de cualquier modelo de negocio y en su evolución de transformación.

La transformación global obliga a las empresas a aceptar el fin del modelo tradicional. Las exigencias se centran ahora en las personas que deben dirigir e integrar las empresas. Es necesario que se sometan a una transformación mental acorde con los nuevos tiempos.

Para los estudiosos del fenómeno, la llave la tienen los individuos. Son ellos quienes deben abanderar el cambio. Este es el modo de transformar el conocimiento, asumir el emprendimiento y aplicar las TIC.

Es preciso un cambio de mentalidad que permita un modelo organizativo más novedoso. Así, todo lo anterior incidirá en los mercados. No obstante, es lógico que muchos líderes en gestión de RRHH vivan en estado de alerta.

Para ello las empresas tienen que apoyar una cultura de cambio. Para sobrevivir, es fundamental estar al día en un entorno cada vez más competitivo, y la digitalización es una obligación, es algo que no se puede olvidar.

La disrupción digital exige un cambio de mentalidad y un análisis profundo de los elementos que afectan al proceso de negocio. Entre gerentes y directivos conviven a partes iguales la excitación por afrontar nuevos retos y el miedo a un futuro incierto. Pero el proceso de digitalización es absolutamente necesario.

La tecnología cada día tiene un papel más importante. Solo basta con comparar una compañía energética de hace 5 o 10 años con una de hoy y darnos cuenta de que efectivamente se han producido cambios de todo tipo. Por ejemplo, el debate de la nube ya está superado desde hace muchos años, y sin ella, estaríamos totalmente perdidos, no tendríamos capacidad para trabajar en estos momentos.

No es buena idea afrontar el proceso disruptivo como algo puntual que afecta al aquí y al ahora. Es preciso ir más allá. La preparación de la empresa debe ampliar miras; prevenir un futuro que traerá consigo otros elementos capaces de producir una nueva disrupción.

Este es el diálogo que llevan a cabo hoy en día muchos equipos de gestión. La disrupción digital obliga al desarrollo de un campo de visión más profundo. Tal vez lo más acertado sea intentar dilucidar cuál es la naturaleza de la transformación digital y por qué otras empresas afectan al propio negocio.

Como no se pueden predecir los cambios virtuales del futuro, habrá que regresar al origen. El equipo debe tener muy claros los motores de la oferta y la demanda. No se puede perder de vista la manera en que funcionan y responden los mercados. Esta es la fórmula para arrojar un poco de luz sobre los principios del proceso disruptivo y en qué condiciones llega a producirse.

Este análisis permitirá a los líderes empresariales disponer de elementos que revelen con antelación el grado de exposición del negocio. Posibilita evaluar qué tipos de amenazas y oportunidades afectan a la empresa y cómo localizar los puntos básicos de la disrupción digital. Con este procedimiento dispondrán de indicadores que detecten la urgencia de actuaciones para controlar esas amenazas y aprovechar las oportunidades.

Los empresarios deben aceptar el proceso disruptivo como un hecho que ya no tiene vuelta atrás. Se trata de un paradigma que obligará a una adaptación constante a partir de ahora. Lo más sensato será aprender a detectar todas las coyunturas y los modelos de negocio que ofrece la economía digital.

Los mercados han cambiado, pero también lo ha hecho la manera en que se puede entrar en ellos. Lo mismo ocurre con la competencia. Los competidores no tienen siquiera que trabajar en el mismo sector. Los negocios cruzados han ganado la partida y se apoyarán en la escalabilidad para ocupar su nicho.