El pasado viernes, la plaza mayor del distrito de Amarilis en Paucarbamba fue el escenario de una celebración única y significativa. La preparación del “locro más grande del mundo” no fue solo un acto culinario, sino un acontecimiento cultural y social que reunió a la comunidad en torno a una tradición compartida.
Esta actividad, que requirió la coordinación y esfuerzo de muchos, incluyó la recolección de varias toneladas de papa y cientos de gallinas. La tarea de pelar las papas comenzó un día antes y se necesitaron más de tres docenas de ollas para cocinar este emblemático plato.
Lo que hace este evento tan notable no es solo la cantidad de comida preparada, sino el simbolismo que lleva consigo. Representa la riqueza de la cultura de Huánuco, la solidaridad y la unidad de una comunidad que se enorgullece de sus raíces.
Las autoridades locales, como alcaldes provinciales y distritales, representantes de las Direcciones de Agricultura y Turismo, entre otros, estuvieron presentes en la celebración. Sin embargo, se notó la ausencia de la alcaldesa de Pillco Marca, una falta que merece reflexión sobre la conexión y compromiso con la comunidad.
El locro, servido en más de 3000 platos y degustado por más de 7000 visitantes, fue preparado por expertas cocineras locales. Esto demuestra que las habilidades y conocimientos locales son esenciales para preservar y promover nuestras tradiciones.
Más allá de la comida, el evento incluyó pasacalles y danzas al compás de música local. Recordó y celebró a músicos y artistas regionales como Andrés Fernández y Willy Palomino, dejando una huella en la memoria cultural de la región.
Pero, ¿Qué podemos aprender de esta celebración? Primero, que la cultura y la tradición son fundamentales para una comunidad. La preparación del locro no fue solo un festín, sino una demostración de identidad y unidad. Segundo, que los eventos como este tienen el poder de conectar a la gente, de todas las edades y orígenes, en una experiencia común.
Por lo tanto, debemos de mantener viva esta rica herencia cultural, e institucionalizar eventos como este. No solo en Huánuco, sino en todo el país. Debemos promover y apoyar actividades que celebren y preserven nuestra cultura, involucrando a las autoridades locales, escuelas, y la comunidad en general.




