La región de Huánuco en Perú se encuentra en una crisis de salud alimentaria que necesita una intervención rápida y efectiva. Según un análisis realizado recientemente por especialistas en la región, Huánuco figura como una de las áreas más afectadas por la desnutrición en el país. Esta es una situación que no podemos ignorar.
La pobreza y el desconocimiento en Huánuco ha llevado a la población a adoptar malos hábitos alimenticios, ricos en grasas y bajos en nutrientes esenciales. La nutricionista Amelia Díaz, líder del proyecto de la Asociación de Enfermeras y Nutricionistas, reveló que la mala alimentación ha llevado a un gran porcentaje de desnutrición, especialmente entre los niños. Las consecuencias son graves, incluyendo anemia, desatención en las labores educativas, y enfermedades crónicas a largo plazo como diabetes, osteoporosis, cáncer, sobrepeso, colesterol elevado y enfermedades cardiovasculares.
Las áreas urbanas, particularmente en los pueblos jóvenes y asentamientos humanos, muestran una alarmante cantidad de niños en estado de anemia. La falta de nutrientes adecuados en la dieta de estos niños amenaza su futuro.
La ingesta de comidas chatarra y alimentos carentes de nutrientes es común en niños y puede originar graves enfermedades en la adultez.
Existe una falta de orientación y apoyo sobre alimentación saludable en los colegios y familias. El gobierno tiene una responsabilidad compartida en esta crisis, pero su respuesta hasta ahora ha sido insuficiente.
La propuesta realizada por la especialista es interesante y necesaria. Se requiere al menos una nutricionista en cada centro educativo. Algo similar a contar con un psicólogo en cada institución, que dicho sea de paso, es insuficiente.
Asimismo, la educación sobre nutrición debería de ser parte del currículo escolar, con maestros dedicando tiempo para orientar sobre una alimentación sana.
Por otro lado, es imperativo que tanto el gobierno local como el nacional creen programas de apoyo nutricional, especialmente en las áreas más pobres.
La desnutrición en Huánuco no es simplemente un problema local; es una crisis de salud pública que exige nuestra atención y acción colectiva. Es nuestra responsabilidad, como sociedad y estado, asegurar que cada niño tenga acceso a una alimentación saludable y un futuro prometedor.




