Por: Israel Tolentino
Esa tarde, regresando de la sentida conmemoración de los 164 años de la llegada migrante, mirando los techos rojos puntiagudos como los nevados alpinos, hermoso contraste con el verde amazónico y el sol lloviendo como oro, vino la pregunta: ¿Esos migrantes tiroleses y rennianos habrían oído del Dorado y su opulencia en cada meandro, duna, recodo, loma, cañón…? Me encontré con el maestro Wilfredo Laura, con él andamos en la misma sintonía y siempre me lleva un paso adelante, esa tarde, mientras le doy vueltas a las ideas y estoy “atollado” en el inicio, me comparte un épico texto de Adalberto Hidalgo. Era el empujón que faltaba para redondear este contenido. Partieron el 27 de marzo 1857 del puerto de Amberes 208 austriacos de Tirol y 100 alemanes de Rennania, luego de desembarcar en El Callao, el 25 de julio de 1859 llegaron caminando 171 de ellos a Pozuzo.

Refiere el libro de don Andrés Egg Gstir (1944 – 2022) cuando los papás de sus papás bajaban de Yanahuanca a Pozuzo. Pozuzo: palabra Campa que significa “agua salada” y, en quechua sería algo así como “cachi yaku”, la situación de bonanza del país era como hoy a nivel macro, nada goteaba al indio. Mientras al otro lado, el imperio caído de Napoleón I había sumido en el peor de los escenarios a miles de familias y pueblos austro alemanes. Su tatarabuelo don Gaspar Egg con su esposa y cinco hijos llegaron en condiciones infrahumanas en el velero “Northon”, navío que transportaba guano de las islas hacia Inglaterra desde la reciente república del Perú saqueada en su riqueza y próxima a una infausta guerra y perdida de territorio.

En esta temporada de fiesta republicana, este lugar suena con otra melodía porque la lluvia en la selva de Rupa-Rupa moldea a la gente a su gusto: le enseña a comer plátano verde, yuca, pituca y cazar criaturas vistas en los libros de seres fantásticos. En el tiempo detenido por estos lugares se puede sentir y escuchar modismos huanuqueños. Huánuco médula es identidad en proceso, muchos Shucuys viven acá y por las malas gestiones y el abandono del centro han mutilado lo más rico en gente y recursos que se tiene, recordemos por ejemplo: Antamina. La sensación de estar en estas tierras es la misma que se siente en Tarapacá, vivir el pueblo y a pesar de los más de 150 años, sentir que la idiosincrasia peruana camina en las calles y pupilas de sus pobladores; pero, como cuando se pierde algo querido, es irreversible volver el tiempo, quedan el ahora y el adelante.

La tierra es una bola en conflicto migrando por el universo, el país siempre ha sido oportunidad, cuerpo transformador de hombres, creador de identidades: Yaneshas, Panatahuas, Yaros, Chupachos, Tulumayos, Tiroleses, Rennianos… Todos creyéndose imperecederos, mientras el tiempo y la naturaleza llevan sus destinos como la lluvia a los riachuelos. Los pozucinos se sienten pushucos, habla coloquial que debe remontarse al siglo XIX, a los tatarabuelos hablando dialecto o alemán. La amazonia y los andes han modelado a estas generaciones y son tan andinos amazónicos como nosotros, lo que el estado por medio de la educación no ha logrado, la han hecho la tierra y la naturaleza con cada gota de sudor. ¡Pues, soy peruano como tú! subraya don Andrés Egg en su libro “Pozuzo tierra prometida”.
Cada generación tiene una enorme responsabilidad, en el colegio dicen: ustedes son el futuro, esa declinación condiciona un futuro incierto, nunca presente; como el “mañana” del artista Juan Javier Salazar y, cuando los años se acumulan sobre uno, te das con la sorpresa que el peso de la responsabilidad es mucho más ancha que tus hombros; mi generación no ha hecho un cambio considerable en el país, si, tal vez en la vida individual, pero esa suma no llega a mover el ponderado mediocre que nos aplasta.

Relata don Andrés en otra página: “los colonos con sus miradas tristes, llenas de lágrimas, agitaban sus pañuelos entonando la canción de despedida: Austria y Alemania no lloren por sus hijos que nos vamos, lloren por ustedes mismas, porque no nos pueden dar el pan de cada día…” (Prusia, julio 2023).




