POor: Arlindo Luciano Guillermo
Para unos (disidentes y anticastristas a ultranza) es motivo de júbilo y liberación; para otros, lamento, pesadumbre y melancolía por la partida de uno de los políticos y revolucionarios más importantes del siglo XX. Odiado, vilipendiado, maldecido, admirado, elocuente orador, testarudo revolucionario, longevo dictador, comunista, piedra guijarrosa en los zapatos de la CIA y los Estados Unidos. Eso fue Fidel Castro. Derrocó a la dictadura de Batista e instauró el comunismo en Cuba desde 1959. En la canción popular Y en eso llegó Fidel, se planeta el antes y el después de la Revolución Cubana. Dice: “Aquí pensaban seguir / tragando y tragando tierra / sin sospechar que en la Sierra / se alumbraba el porvenir. / Y seguir de modo cruel / la costumbre del delito / hacer de Cuba un garito / y en eso llegó Fidel. / Se acabó la diversión / llegó el comandante / y mandó a parar.” En la película, El padrino II (1974), que relata la conducción de los negocios de juego y placer y de la familia Corleone por el hijo preferido de Vito Corleone, Michael, hay un episodio localizado, precisamente, el 31 de diciembre de 1958. Ese día Fulgencio Batista renuncia al gobierno de Cuba y huye de La Habana con millones de dólares mal habidos. Michael Corleone había viajado a Cuba para, personalmente, decidir los negocios de expansión, monopolio y liquidación de competidores. En las calles hay desorden y se siente el triunfo de la revolución. Es testigo de una redada policial para capturar revolucionarios y seguidores de Fidel Castro. Un militante castrista, para no ser capturado, hace estallar una granada dentro de un automóvil. Eso le provoca suspicacia. Pronostica que la revolución triunfará. Y así sucedió. La tarde del 1 de enero de 1959, Raúl Castro, hoy presidente de Cuba, y Ernesto Che Guevara ingresaron victoriosos a La Habana. La multitud deliraba de jolgorio. Los empresarios vinculados a Batista huyeron o se quedaron, sus bienes fueron confiscados y distribuidos a los campesinos pobres. Fidel Castro llegó a La Habana el 8 de enero. Cuba nunca más sería el “patio trasero” para la diversión, la prostitución, la corrupción y la tiranía.
Hoy, en pleno siglo XXI, los proyectos de lucha armada y guerra de guerrillas son métodos anacrónicos. En el Perú fracasó rotundamente con las aventuras guerrilleras de Juan de la Puente Uceda y del Ejército de Liberación Nacional, cuyo conspicuo militante, el poeta Javier Heraud, fue asesinado en el río Madre de Dios. Sendero Luminoso fracasó de cabo a rabo. La China de Mao Tsé Tung no era la sierra de Ayacucho ni la selva del Alto Huallaga ni del VRAEM. La lucha armada es un problema del pasado ominoso, que provocó miles de muertes, destrucción y tragedia. La democracia, imperfecta y con debilidades, es el régimen político-social que, por ahora, disponemos para garantizar libertad de expresión, convivencia democrática, inversiones económicas, elecciones libres, independencia de poderes y oportunidades para los ciudadanos. Ninguna aventura violentista tiene futuro hoy. Las FARC están negociando una salida pacífica con el gobierno colombiano. La revolución con armas para matar al enemigo de clase acabó. Hoy la revolución se hace sin armas ni tomar violentamente del poder. Hay que revolucionar las actitudes para tener mayor compromiso con el destino de los pueblos. Necesitamos una revolución en educación, en la salud y en acceso a las necesidades básica de las comunidades. La educación no puede seguir con tiza, pizarra y docente histriónico. La educación tiene que ser para la vida y resolver problemas, sin postergar el conocimiento ni la tecnología. En Cuba, el analfabetismo es mínimo, hay mayor atención en salud pública y educación de calidad e integral.
Cientos de veces quisieron matarlo, pero no pudieron. Durante 57 años lo buscaron para asesinarlo y así truncar la revolución cubana. Fidel vivió 90 años, 47 de los cuales lo dio íntegramente a la revolución, sobrevivió al bloque norteamericano, a los intentos de invasión, se alió a la ex Unión Soviética, exportó la revolución guerrillera a otros pueblos, se enfrentó a los Estados Unidos, sembró un nacionalismo dogmático, impuso el comunismo en Cuba a costa de muerte, abuso y tiranía. Fidel y su revolución siempre van a generar controversia: enemigos y defensores, apologistas y detractores. Fidel Castro y la Revolución Cubana constituyen hitos en la historia de América Latina y del mundo. En 1959 desalojó del poder a la marioneta de los EE.UU, Fulgencio Batista. Muerto Fidel, Cuba está ahí, en el Caribe, resplandeciendo, paradisíaco, seductor. José Martí y Fidel Castro representan los símbolos colectivos de patriotismo, nacionalismo, de lucha por la independencia y la libertad. Uno contribuyó con la liberación de Cuba del yugo español; el otro derrocó la dictadura corrupta y vendepatria de Fulgencio Batista.
Ningún pueblo vive en paz si no hay libertad ni derecho a elegir gobernantes por cuenta propia. En Cuba no hay partidos políticos con ideologías diferentes, no hay elecciones generales, no hay una prensa independiente ni libertad de opinión. Todo está bajo control del Estado. ¿Cuándo habrá elecciones democráticas en Cuba? ¿Cuándo muera Raúl Castro? Leoncio Prado Gutiérrez, el héroe de Huamachuco, hijo del presidente Mariano Ignacio Prado, peleó valientemente por la independencia de Cuba. En la novela biográfica Leoncio Prado. Una vida al servicio de la libertad, de Esteban Pavletich, se narra la participación de Pradito en la toma de la embarcación Moctezuma de la armada española, que luego la incendia. España pone un precio a la cabeza de Prado, pero jamás lo atrapan y regresa, años después, al Perú para defenderlo del invasor chileno.
Cuba merece todo el respeto del mundo. Cada pueblo decide por dónde transitar y tomar el camino más conveniente. El periódico digital 14 y medio.com, dirigida por la bloguera cubana Joani Sánchez, no se lee en Cuba. Está censurado. El periódico oficial es Granma, que difunde información sesgada y poco objetiva. Barak Obama y tres papas han visitado Cuba. Los cubanos pueden salir del país sin mayores complicaciones. En Cuba hay voces críticas contra el régimen, pero con libertad restringida. Se usa internet con control y bloqueos.
Se fue este mundo terrenal Fidel Castro. No sabemos si irá al Paraíso, al Infierno o permanecerá largo tiempo en el Purgatorio. Se fue el amigo personalísimo, leal, consecuente hasta el final, de Gabriel García Márquez, Diego Armando Maradona y Hugo Chávez. Mario Vargas Llosa y la corte de neoliberales ven que Cuba, con la muerte de Fidel, tiene oportunidades democráticas, de tolerancia, apertura a la libertad de expresión y participación política de los ciudadanos. En Cuba hay internautas que navegan por las redes sociales. En Cuba nacieron Dámaso Pérez Prado (el rey del mambo), Celia Cruz, Nicolás Guillén, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Eberto Padilla. Se apagó la vida terrenal de quien decía, al final de sus kilométricos y espontáneos discursos: “¡Patria o muerte! ¡Venceremos!”; o cuando en 1953 dijo a los magistrados que lo juzgaban: “Condenadme, no importa. La historia me absolverá.”



