El 09 de enero, la región Puno marcó la pauta nacional e internacionalmente, tras los lamentables sucesos que originaron el fallecimiento de 18 personas, entre civiles, menores y efectivos policiales.
La mañana del lunes, inició con concentraciones en las principales calles de la ciudad de Juliaca y con la llegada de los Aymaras estas se radicalizaron con el intento de la toma de aeropuerto de la ciudad (Manco Capac), lo que ocasionó que las fuerzas del orden actuaran para impedir la toma.
En ese sentido, el premier Alberto Otárola, informó que alrededor de 2 mil personas de manera violenta intentaban tomar el terminal aéreo.
“Más de 9 mil personas se aproximaron al aeropuerto de Juliaca y aproximadamente 2 mil de estas iniciaron un ataque sin cuartel contra la PNP y las instalaciones, utilizando armas hechizas y con doble carga de pólvora, generando una situación extrema”, dijo Otárola.
Las primeras personas fallecidas comenzaron a reportarse, a las 2 de la tarde, de este 09 de diciembre, entre las que destacan un joven médico que ayudaba a los heridos y fue impactado por una bala.
La misma suerte corrió un recién nacido que falleció porque los manifestantes bloquearon la vía y no permitieron el avance de la ambulancia.
Durante las protestas, el gobernador de Puno, Richard Hancco, lamentó los sucesos y rechazó el llamado del diálogo instado por la presidenta Dina Boluarte.
Cuando caía la noche, las autoridades esperaban que los niveles de violencia bajaran, sin embargo, estos se acrecentaron y comenzaron los grupos vandálicos a saquear, incendiar y robar empresas conocidas como Promart, Movistar, Plaza Vea, La Curacao, entre otros.




