Hospital de contingencia

Huánuco, ciudad y capital de departamento, requiere de un moderno y amplio hospital con todos los servicios, a la altura de otras ciudades del país. El Estado ya invierte en la construcción de un establecimiento, que se debería terminar en enero. Sin embargo, desde hace mucho, este tema se ha vuelto muy áspero, especialmente para los trabajadores involucrados, por la gran diferencia de puntos de vista que tienen, sean estos válidos o no. Lo cierto es que la desunión y la discordia reinan entre ellos.
Como se dijo antes, el Hospital Regional Hermilio Valdizán se construirá en su mismo terreno de 10 000 m3. Para esto, es necesario trasladar todas las especialidades al hospital de contingencia, que está ubicado en la Esperanza, y que se active el Plan de Contingencia, elaborado por el médico Hector Crisanta Salas. Este plan tiene por objetivo fortalecer los centros de salud en la periferia para que los ciudadanos puedan ser atendidos sin la necesidad de ir hasta el contingencia.
Usted se preguntará ¿por qué? Si bien es cierto que el Contingencia va a tener todas las especialidades, que ya funcionan en el actual hospital, la idea es destinar los esfuerzos a casos que realmente lo ameriten para no distraer a los especialistas con casos leves que pueden ser atendidos en los centros de salud.
Pero el gerente general, Gustavo Alvarado, afirmó ayer que la Dirección de Salud y el Gobierno Regional carecen de los recursos para poner en funcionamiento el Plan de Contingencia, lo que significa que no hay dinero para fortalecer a los centros de salud lo que pone en riesgo la debida atención a la población. Si bien es cierto que Gustavo Alvarado ha dicho que se toman las previsiones para no descuidar la atención en los centros de salud, habría que determinar si esto sería suficiente para garantizar la atención de la salud.
La construcción del nuevo hospital regional debe realizarse sí o sí. Sea este de la aprobación o no de los médicos y ciudadanía en general, de lo contrario se perdería todo ese dinero presupuestado y peor aún perderíamos varios años más discutiendo un nuevo proyecto. En consecuencia, como siempre, los más perjudicados serían los más necesitados. Ya es tiempo de unirse, sacar adelante este proyecto y dejar a un lado las diferencias personales. Se trata de la salud, y con la salud del pueblo no se debe jugar. Se necesita urgente el diálogo y la concertación para que este plan funcione a la perfección.