El ministro de Defensa José Luis Gavidia visitó nuestra ciudad para inaugurar el Año Escolar en el mes de marzo. Hasta ahí todo bien, sin embargo, no vino solo, sino que también trajo a su familia en el mismo helicóptero.
Nada menos que tres de sus hijas, entre ellas una mayor de edad, para, aparentemente, hacer turismo en la región.
Según declaraciones que realizó el ministro Gavidia, dice que no ocasionaron gastos y que sus hijas “no cobraron viáticos”. Vaya que lindo gesto, eso sí, que tranquiliza a la población, ¿Qué dice usted?
Según el reportaje, emitido por Latina, este no sería un caso aislado, al parecer una gran cantidad de funcionarios públicos de alto nivel, como en el caso de ministros, están utilizando los recursos del Estado para “pasear” a sus familias por todo el territorio peruano a vista y paciencia de Pedro Castillo. Lo cual evidentemente es un delito.
Hasta qué extremo puede llegar el abuso de las actuales autoridades del Ejecutivo y del Legislativo, pues viajan dentro y fuera del país, con suculentos viáticos, y no necesariamente para realizar una gestión productiva para las regiones o para el país, sino para pasearse.
Da mucho coraje ver cómo e irresponsablemente se manejan las arcas del Estado, mientras la pobreza y extrema pobreza sigue en aumento y donde millones de peruanos no tienen nada para comer.
Hace poco hemos hablado de los millonarios gastos que se realizan en las famosas sesiones descentralizadas de los Consejos de Ministros, que hasta ahora no se conoce ningún fruto o beneficio que haya generado.
Salvo, que los ministros y el mismo presidente se “paseen” con los helicópteros y aviones de las Fuerzas Armadas.
Como se sabe, el rechazo y confianza hacia los poderes del Estado es cada vez mucho mayor.
Peor aún con los escándalos que semana a semana se conoce a través de la prensa.
Y no únicamente en más investigaciones, sino también por los exabruptos que realizan algunos funcionarios, como el mismo presidente, Pedro Castillo, o la presidenta del congreso, María del Carmen Alva.
Cada vez nos preguntamos, dónde quedó la frase “No más pobres en un país rico”.




