CRÓNICAS DE UN APÓSTATA
Por Jacobo Ramírez Mayz
¡Promo, promo!, me dice un viejo gritando con el poco aire que le queda en los pulmones. Doy la vuelta, y trato de reconocerlo. No lo logró. Se saca la mascarilla y viendo sus bigotes y su rostro, lo reconozco. Carajo, digo dentro de mí, no puede ser que este viejito sea de mi promoción y, mirándolo de pies a cabeza, prometo que cuando llegue a mi casa me miraré en el espejo por si acaso.
«Tienes tiempo», me dice. «claro pe, chocherita», le respondo. Buscamos una banca en la Plaza de Armas y nos sentamos en una de ellas. Me ofrece un cigarrillo el cual aceptó y mientras lo prendo pienso que los dos ahí debemos parecer a una escena del Show de los Mapes y sonrió maliciosamente. Siento el humo pasar por mi garganta y llegar hasta mis pulmones y mi primo me dice: «Como esta de jodido nuestro Huánuco, las calles son una barbaridad, recorrerlos es una aventura como de esos cuentos, hay más carros que gente, creo, de los cuales se escuchan sus bocinazos incluso delante de los shicras policías e inspectores municipales, estos últimos son una ráfaga de pendejos, que estoy seguro algunos ni siquiera las reglas básicas de tránsito conocen».
«Lo peor es que no hay ni adónde ir a quejarse, pareciera que no tenemos ni alcalde, pero aunque ese warmi mandashu quisiera hacer algo no se podría si su mujer no autoriza, imagínate si llegara a ser madre la patria, de eso sí que Dios nos libre». Chupa su cigarrillo, sonríe y continúa con su monólogo.
«Caminar por las calles es para encontrarte con mojones de caca de perro por todas partes, con construcciones que bloquean el libre camino. Para cruzar una calle tienes que ser malabarista y, antes de hacerlo, invocar a todos los santos que tenemos para llegar salvos al otro lado, porque acá, muchos choferes, no saben lo que es un peatón y cuando escuchan esa palabra inmediatamente lo relacionan con panteón y ahí te quieren mandar lo más rápido posible».
Saliendo un poco del tema, promo, un día vi a una de sus trabajadoras de imagen institucional, que según me dicen es familia de uno de los candidatos para presidente regional y que está trabajando ahí por cambio político, que hablaba por las redes sociales sobre el techado de unas lozas deportivas en el Parque Tabaco. Exactamente, eso de los campos deportivos y que costó casi medio millón de soles. Yo sé que tú tienes tu pata que tiene sus campos deportivos, te apuesto que con esa plata él techaba toda su huerta y le sobraría para que tomen cervezas. No sé si tenemos un alcalde o un choro en la municipalidad, y lo peor es que nosotros no decimos nada.
Una bocanada de humo sale de su boca, y continúa. «Cuando contemplo su mega obra la ciclovía, promo no sé si reír o llorar, porque como estoy seguro te has dado cuenta, es lo peor que ha hecho, es el robo más grande y pa concha, con esa obrita ha ensuciado más nuestra ciudad, para mí incluso lo han contaminado, y ni siquiera nuestros cuidadores ambientalistas han dicho algo, no sé si somos weplas o cojudos, pero todos, lo único que hacemos es hacer escuchar a los demás y no somos capaces de actuar, en otros lugares, tal vez a ese alcalde ya lo hubieran subido en un bajaj y botado de su ciudad».
«Promo, tú le conoces al alcalde», me pregunta. «Antes que sea alcalde, conversamos alguna vez. Ahora que ya es autoridad, ya no me conoce», le respondo. «Puta, así son todos, porque si lo conocieras sería bueno ir a pedirle un favor». ¿Cúal sería?, le interrogó, mirando a dónde ir a botar la colilla de mi cigarro. Le pediríamos que nos dé autorización para sacar todas esas cochinadas de señales de la ciclovías, y que no nos pague ni michi, que lo podemos hacer gratis y si él quiere que facture si quiere por otro medio millón y se tire todo, nosotros lo firmamos, porque así estoy seguro haríamos algo por esta ciudad que queremos y amamos mucho. Pero como no lo conoces como no más nos contactaremos con Nadine dos, porque estoy seguro de que ella nos daría la chamba en un dos por tres y así se cumpliría nuestro deseo. Le ofrezco buscar alguien que nos ayude a pedirle ese favorcito al señor alcalde, y me despido de él dándole un abrazo efusivo.
Las pampas, 28 de abril de 2022




