Qué es una adicción: causas, síntomas y consecuencias que te ayudaran a llevar una vida sana

En el pasado las adicciones se asociaban exclusivamente a las drogas, el tabaco, el alcohol y el juego. Hoy sabemos que la adicción se puede presentar bajo formas diferentes. De hecho, en los últimos años han surgido otras adicciones, fundamentalmente de la mano de las nuevas tecnologías, como la adicción al móvil o a Internet. No obstante, también existen personas adictas al sexo, a la comida, a las compras e incluso al trabajo.

La adicción es una dependencia de una sustancia, actividad o relación, que arrastra a la persona a comportamientos autodestructivos, aunque sea consciente de los daños que estos provocan. El adicto abandona poco a poco sus intereses y actividades cotidianas para sumergirse de forma compulsiva en el consumo o en la actividad que le causa placer. Como resultado, se produce un grave deterioro en su salud y/o en su vida social y laboral.

Existen diferentes adicciones, entre las más comunes encontramos:

  • Tabaquismo
  • Adicción a internet
  • Adicción a las drogas (cocaina, cannabis, drogas de diseño)
  • Adicción al trabajo
  • Alcoholismo
  • Ludopatía (Adicción al juego)
  • Adicción al sexo
  • Adicción al móvil

Causas de que una persona llegue a ser adicta

Existe una vulnerabilidad personal hacia la adicción. No obstante, la dependencia es el resultado de la interacción de factores biológicos (como las características del sistema nervioso), ambientales y psicológicos. De hecho, se estima que la variación genética representa solo entre el 1-2% del riesgo de desarrollar una adicción.

El proceso a través del cual una persona cae en las garras de la adicción comienza con lo que se denomina “fase de conocimiento”. En ese momento la persona entra en contacto con la sustancia o actividad potencialmente adictiva y experimenta sus efectos. Después de esa fase, la persona puede alejarse o seguir consumiendo, la decisión dependerá de factores familiares, emocionales, intelectuales y/o educativos.

De hecho, a lo largo de los años se han podido identificar una serie de factores de riesgo que hacen que una persona sea más vulnerable a la adicción, entre ellos hallamos:

  • Consumo de sustancias por parte de los padres
  • Escasa disciplina familiar o poca supervisión
  • Conflictos familiares
  • Abuso físico
  • Deprivación económica y social
  • Actitudes favorables de los amigos hacia las sustancias o actividades que generan la adicción
  • Psicopatologías como el trastorno de conducta y el trastorno de personalidad antisocial
  • Conflictos graves y situaciones de crisis

El alcoholismo es entre 3 y 4 veces más común en las personas que tienen un familiar cercano con este trastorno.

Más tarde, la exposición repetida a una sustancia o actividad que causa placer, genera cambios en la regulación cerebral que contribuyen a mantener la conducta adictiva. Estos cambios afectan a zonas del cerebro relacionadas con la percepción de la recompensa, la motivación, la toma de decisiones y la impulsividad.

Síntomas de las adicciones

Independientemente de si se trata de una adicción conductual o a una sustancia, existen algunos síntomas comunes que pueden indicar un problema:

  • Aumento de la tolerancia, lo cual significa que la persona debe consumir cantidades mayores de la sustancia o dedicarle cada vez más tiempo a la actividad para obtener los mismos efectos.
  • Preocupación recurrente por cómo obtener la sustancia o cómo pasar más tiempo inmerso en la actividad, de manera que estas ideas se convierten en una obsesión.
  • Pérdida de control, tanto sobre los pensamientos como sobre los sentimientos y comportamientos. De hecho, aunque la persona se esfuerza por abandonar los comportamientos adictivos, no lo logra.
  • Dependencia de la sustancia o actividad para sentirse bien, acompañada de irritabilidad y ansiedad cuando no puede consumir o practicar la actividad.
  • Pérdida del interés por actividades que antes producían satisfacción, ya que su universo de intereses se restringe considerablemente.
  • Cambios en los hábitos, ya sea de sueño o de alimentación. Es común que estas personas sufran insomnio o duerman más de la cuenta, pierdan el apetito o, al contrario, ganen peso con rapidez.
  • Problemas en el trabajo, la escuela o en la relaciones interpersonales, ya que la persona descuida cada vez más estas áreas para sumergirse en la adicción.

Consecuencias de sufrir una adicción

Las consecuencias de las adicciones son muchas y negativas:

  • Beber mucho alcohol, comer en exceso o ingerir drogas no ayuda precisamente a estar sanos. Dependiendo del tipo de droga, la cantidad y el tiempo que la persona ha estado consumiendo, las consecuencias para la salud pueden ser más o menos graves e incluso pueden tener consecuencias fatales.
  • Las relaciones familiares se complican. La persona con una adicción pasa cada vez menos tiempo con su familia y cuando está con ellos, se comporta de manera diferente adoptando un patrón relacional caracterizado por la irritabilidad y la distancia emocional. Por eso, no es extraño que surjan reproches y discusiones que terminen en el abandono.
  • Los cambios en el estado de ánimo y la sensación de falta de control son sensaciones comunes en la persona que sufre una adicción. De hecho, ese malestar emocional es una de las razones por la cual la persona se refugia en la adicción, alimentando así un círculo autodestructivo.

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