Por Marcos Cancho Peña
Pedro Castillo consiguió sobrevivir a la primera colisión y fue gracias a su airbag. Días antes de la , organizó una reunión con los líderes de los partidos políticos con representación en el Congreso. Actúo con la convicción que nos viene mostrando durante los casi cinco meses de gobierno. Fue así como César Acuña y su partido, Alianza para el Progreso, se convirtieron en la bolsa de aire que le permitió mantenerse con vida política: fueron 12 votos en contra de la moción que evitaron que se llevara a debate la vacancia. Sin embargo, la tregua es momentánea. Se está alzando bandera blanca alrededor de varios fusiles cargados. Si el presidente quiere mantenerse en el cargo, tiene que reconocer su posición, reconocer lo negro que está el panorama para sus cambios radicales. Pero al parecer no será así.
“Nos falta la ley más importante, la ley que haga cumplir las leyes”, declaró el presidente el último jueves, poniendo en tapete, una vez más, la discusión sobre una nueva Constitución. Hoy las cosas han cambiado. Cuando mencionaba esa propuesta en campaña política, el pueblo lo suscribía, confiado en que haría algo en beneficio de las grandes mayorías. Ahora no ocurre lo mismo, el profesor ya no es garantía. Y que no se confunda Castillo, que no se atreva a acelerar nuevamente, olvidando que sigue con vida política gracias a una bolsa de aire. Si apuesta por esa vía, va a necesitar más que el respaldo de Acuña y su gente. Si va por el cambio de Constitución, la colisión será de proporciones superiores.
La función del airbag ante una colisión es bastante simple: amortiguar con bolsas inflables el impacto del conductor contra el volante y evitar el daño ocasionado por la explosión de los vidrios. Con Castillo cumplió su función medianamente, ya que tuvo un defecto. Pese a que lo mantuvo vivo, no pudo evitar del todo que impactara con el volante: en la reunión previa a la moción de vacancia, también estuvo presente Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre, el partido con el que el profesor llegó al poder. Hubo apretón de manos, hubo complicidad, porque ambos lo necesitaban desde su respectivo bando. Esa unión no augura algo bueno. Lo saben los expertos en el ámbito: siempre hay daños cuando el conductor impacta con el volante ante una colisión. No importa si ocurre ligeramente… siempre hay daños.




