Escrito por: Antonella Di Cione Marcellini Espinoza
El riesgo es uno de los conceptos fundamentales dentro de las finanzas. La Real Academia Española (RAE) nos dice que el riesgo es la “contingencia o proximidad de un daño”. Por tanto, el riesgo es algo inherente a la vida del hombre en todos sus ámbitos y por tanto también de las empresas. El riesgo, en las empresas, es la probabilidad latente de que ocurra un hecho que produzca ciertos efectos negativos.
En una empresa u organización, el riesgo puede darse por factores internos y/o externos. Los riesgos internos se vinculan a factores como el manejo interno de los recursos, la gestión, las prácticas, entre otros; aquí encontramos riesgos como dependencia de ciertas áreas, riesgo de liquidez, riesgo operativo, etc. Por otro lado, los riesgos externos respectan al entorno de la empresa u organización, es decir, al medio donde se encuentra (riesgo de mercado). Así, podemos ver cómo ciertos comportamientos de variables de carácter económico, social, tecnológico, político, ecológico, así como el ciclo económico o la competencia pueden terminar afectando los resultados que se esperaban obtener. Mención aparte es el riesgo de crédito que depende de factores internos y/o externos.
En cuanto a los riesgos internos estos son en general controlables puesto que las contingencias pueden ser en su mayoría obtenidas o generadas por gestión de la misma institución u organización. Si se tiene una alta dependencia de un área o producto específico para la obtención de ingresos, tal vez es hora de buscar o fortalecer otras áreas con potencial de generación de ingresos o diversificar los productos, evaluar cómo sería posible esto, cómo se desempeñaría y si esto es positivo habría que poner en marcha este plan.
Un ejemplo de riesgo externo puede ser aquel al que se enfrentan muchos empresarios que comercializan productos importados, pero luego por, por ejemplo, situaciones de inestabilidad política o incertidumbre vinculada a ésta, se enfrentan a variaciones del dólar las cuales no están bajo su control (riesgo de tipo de cambio); de tal manera que, si tenía cierto presupuesto destinado a la compra de productos, ante una subida inesperada del dólar es posible que la cantidad a la que pensaba acceder se vea reducida. Se entiende que para vender la misma cantidad que antes, incurrirá en un mayor costo del esperado, costo que será trasladado posiblemente a sus clientes, que quizá se vean menos motivados a comprar. Para hacer frente a este tipo de riesgos, que recordemos no son precisamente controlables pero de algún modo medibles, es necesario que la empresa esté fortalecida internamente de tal forma que sea capaz de movilizar sus recursos bajo una estrategia que tenga como objetivo sacar el mejor partido de la situación, mejorando las probabilidades de que sus resultados esperados no varíen en forma negativa. Para este caso las empresas modernas, sobre todo las financieras, utilizan los contratos “swap” y “futuros” como herramienta para hacer frente a estos asuntos; tema que se abordará en otro momento.
Sin embargo, es importante mencionar y reconocer que los riesgos que pueden afectar a las finanzas no siempre se presentan a través de variables caracterizadas típicamente como económicas, como, por ejemplo, la inflación, el riesgo país, el desempleo, etc.; sino que también pueden tener otra naturaleza, como lo ha sido el coronavirus. Este virus apareció como un riesgo sanitario, afectando directamente a la salud, pero dado el impacto que genera en la salud y la sociedad, comenzó a afectar a las actividades económicas que se desarrollan principalmente en forma presencial, caso de hoteles, restaurantes, recreación, entre otros ya que estos por naturaleza involucran un trato directo. Estas actividades no se podían desarrollar con normalidad dadas las posibilidades de contagio de una enfermedad poco conocida, muy contagiosa y de la que aún a la fecha no se tiene control. La pandemia que sobrevino fue un duro golpe para la actividad económica, y su agudización pasó a significar un riesgo de alto impacto para toda actividad. Es así que este ejemplo muestra como un riesgo puede ir de un plano a otro.
Para hacer frente adecuadamente a los riesgos, no solamente se requerirá que los recursos y acciones del momento una vez aparecida la dificultad que el riesgo significaba sean apropiados, sino que también hay que tener un proceso previo de previsión, de preparación, sobre todo ante riesgos que caracterizan nuestro mercado o tipo de institución u organización. Pese a no ser tan sencillo o asegurarnos en todos los casos una respuesta correcta ante una dificultad, sí nos acercará más a esta a fin de gestionarla, sea para minimizarla o eliminarla.




