Somos conscientes que el personal médico está haciendo esfuerzos sobrehumanos para atender a los enfermos de COVID-19 a nivel nacional. No cabe duda que su labor es sumamente sacrificada. Pero en esta ocasión nos referimos al personal que labora en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Integrado COVID-19 de Santa María del Valle. Donde vergonzosamente, no se les está pagando sus horas complementarias de servicio desde el mes de abril, ni tampoco los famosos bonos por atención a pacientes infectados de coronavirus ofrecidos por el Estado.
Ellos han amenazado con dejar de asistir a laborar. Es entendible. No solo que muchos de ellos tienen que dejar a sus familias en casa para sacrificarse, sino que también arriesgan sus vidas trabajando en el hospital COVID del Valle. Recordemos que muchos de ellos han terminado contagiados. Pero desgraciadamente las instituciones del Estado no parecen valorar eso.
Hacemos un llamado para que el señor gobernador Juan Alvarado mediante su personal investigue, agilice y pueda pagar lo que es justo a estos señores que están dando su vida por nosotros y nuestras familias al trabajar en estas condiciones .
Es realmente lamentable que el Gobierno no cumpla con sus promesas. El Estado no puede ni debe jugar mal al sector Salud, aun cuando ellos son un pilar sumamente imprescindible. Algo similar sucede con la suspensión perfecta, que hasta ahora no se paga a los trabajadores, muchos de ellos están esperando pagos desde abril.
No solo es la corrupción en el gobierno central sino también una enorme burocracia que solo tiende a agravar los problemas.
El director del hospital de contingencia Hermilio Valdizán, Víctor Raúl Espíritu Ponciano, informó que la demora en el pago no es por parte del hospital sino por el Ministerio de Salud.
Esto lo hace mucho más grave, que semejante desidia venga de la misma institución rectora de la salud.
Hay mucho por cambiar en el aparato estatal, penosamente, no hay la voluntad política para hacerlo. Especialmente para que los que están en puestos claves sigan haciendo de las suyas y enriqueciendo sus bolsillos. Estas situaciones, como ya lo hemos visto antes, solo provocan que los ciudadanos piensen en votar en algún personaje muchas veces cuestionado o improvisado, con la esperanza de que ocurra un cambio positivo. Sin embargo, lo que resulta al final es casi siempre que la “cura” termina siendo mucho peor que la enfermedad.




