YAWAR FIESTA

Escrito por: Israel Tolentino

No hay instrumento más telúricamente andino, más raigal y campesino que el waqrapuku y, el wacrapuku está hecho con cachos de toro (Gustavo Buntinx).

Puquio es una ciudad de paso, “Puquio, una cultura en proceso de cambio” decía Tayta Arguedas. Nos tocó tomar el bus a las 11 de la noche gracias a la amabilidad del dueño de la estación Palomino internacional, unas horas antes habíamos llegado de Aucará, de visitar la tierra de Guamán Poma; ahora estábamos sentados juntos al chofer mirando las líneas blancas trazadas en la pista; avanzamos hasta Chalhuanca, eran las 5 am. Bajaron muchos pasajeros y nos tocó subir al segundo piso del bus, el viaje continuó bien, entramos al Cusco contentos. Sondondo, Aucará y Puquio quedaban en el recuerdo y el polvo de sus cuestas y bajadas en nuestros zapatos.

Yawar (Fiesta) El Imaginario Sacrifical del Toro en las colecciones de Micromuseo.

Aquella noche, de 1994, era la primera vez que visitaba la famosa sala Miró Quesada Garland, en Miraflores, Lima. Hoy considerado un espacio histórico de las artes visuales peruanas. Manuel Villena, un entrañable amigo y pintor egresaba de la Pontificia Universidad Católica (PUC) ese año, me contó la historia de Antonio Pareja, de su amistad con él, un poco de su vocación y de Anna Macagno, la decana de la facultad que lo descubrió; con ese recado, esa noche de inauguración llegué a la sala y me acerqué a Antonio Pareja Sulca (1945), le saludé luego que los violinistas terminaron de tocar. El maestro Antonio había labrado dos esculturas en piedra de dos mujeres bailando, con movimientos tenues, finos, excepcionales, una talla delicada, habiendo quitado de la piedra lo necesario, el ritmo que dejaba entrever esa sutileza me hacía recordar a Modigliani (llevaba pensando estudiar Bellas artes y Amedeo era uno de los artistas que continúo admirando).

Gustavo Buntinx y Antonio Pareja.

La vida de Antonio Pareja, es la de un niño poseído por el ánima de los Apus, brillaba en su estrella y sabía desde antes de dejar su comunidad que su gloria era inevitable. Las obras de Antonio son Illas, cada una es regalo del lugar donde está, hace mucho que realiza Illas para la ciudad pidiendo desde la telúrica alma serrana bendiciones para los habitantes. Aporta a sus Illas tamaño, luces y firma, confirma esto cuando le dice el maestro a Priscila Guerrero en una entrevista “Hago todo lo que he visto, no necesito bocetos. Trabajo directo en el material, me acuerdo de todo lo que vi en los cerros por los que caminé. Ellos son mis modelos”. Antonio es un espíritu andino en la capital.

Yawar fiesta es la más telúrica de las fiestas andinas, donde a modo de reparación el pueblo atropellado por la fuerza colonizadora intenta liberarse simbólica y concretamente. Como intentamos hoy en día contra este gobierno espurio y su defensor del pueblo. En ese contexto la curaduría de Gustavo Buntinx, dice en la página de Micromuseo, donde él es chofer: “Y desde allí nutre la irresuelta trama de la que estamos hechos los peruanos. Nuestro trauma cultural, tantas veces instrumentalizado —degradado— para las más obscuras apetencias políticas. Pulsiones tanáticas de poder total, totalizante, totalitario, que incluso ahora pueden entreverse en el entresijo, en el entrelineado de ciertas proclamas. Su ansia casi reclamante de muertes sacrificiales. De sangres dizque redentoras. Sobre las que erigir alguna u otra utopía siniestra. (Poco importa cuál)”.

Antonio Pareja San Lucas (El milagro de Jacinto) 2021 – 2023.

Buntinx, el curador,  ofrenda “Yawar (fiesta) el Imaginario sacrificial del Toro en las colecciones de Micromuseo”. La sala es pequeña, sirve esa medida para recuperar el aurea mítica de cada pieza expuesta y si bien pertenecen a varios artistas importantes para el arte peruano, hay una obra de Jacques Lipchitz, un maestro del arte mundial, pionera en esta representación. Se siente en el conjunto una modelo de humildad, como si los artífices, como les llama Gustavo, acompañaran las dos obras memorables de Antonio Pareja y con ellas al cerro sagrado de San Marcos de Huancarucma y la portería de la PUC donde pareja inició su misión.

Jacques Lipchitz. El toro y el cóndor. 1932 (Colección Micromuseo).

Antonio Pareja sopla los waqrapukus hechos de cachos y de tubos de pvc. A sus 78 años tiene la fuerza de un toro y el alma del niño que sigue hurgando entre las piedras, como en Huancarucma, hasta encontrar esa que el Orco le tiene guardada (Prusia, junio 2023).