Escrito por: Jorge Cabanillas Quispe
Se cuenta que allá en el gran Imperio romano, el cruel y déspota emperador Calígula, como una muestra de su extravagante forma de ser, pretendió nombrar cónsul y sacerdote a Incitato, su caballo favorito. Sin duda esto, a cualquiera le parecería una locura, un disparate o algo inaceptable.
Felipe recuerda esa anécdota y piensa que, al tener las autoridades que tenemos, un caballo, un cuy o una roca no serían malas opciones para llevar las riendas de este alicaído país. Trata de pensar en otra cosa, pero no puede alejar de su cabeza aquel titular, de cuánto diario circula, que anunciaba a los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta. ¿Por qué?, se repite una y otra vez, tuvimos a un García, a un Toledo, a un Fujimori, y no fue suficiente. Nuestra vocación por el abismo está consolidada desde hace muchos años. ¿Por qué cada cinco años tenemos que pararnos en las calles y protestar con la hija de ese dictadorzuelo de apellido Fujimori? ¿Por qué ese afán y esa riña en redes, en plazas y parques entre bandos que, según las estrechas mentes de algunos, solo pueden ser o comunistas o fujimoristas? ¿Por qué el partido que ganó las elecciones no hace una reflexión objetiva para darse cuenta de que si la segunda vuelta hubiera sido entre una envoltura de chizito y la investigada por corrupción, sin duda alguna la envoltura hubiera sido proclamada presidente el 28 de julio y de seguro se expresaría más que el actual mandatario. Piensa en Calígula y se pregunta si el señor Castillo no ha tenido una mascota favorita como un perro, un gato, un conejo o vaya usted a saberlo para que cumpla la función de primer ministro, seguro que le daría más estabilidad al país que ese impresentable que comanda o mejor dicho desbanda el gabinete.
Piensa en la ciudad de los vientos que tanto ama y se enoja con ella, con sus hijos, reprocha para sí que ya se eligió un Juan Alvarado, un Koko Giles, un Lucho Picón, etc, etc,etc., y no bastó, no fue suficiente con que ellos hayan convertido a la ciudad en un caos, no aprendimos nada con las impresentables betetadas de una congresista que cada vez que abría la boca no hacía otra cosa que destruir la reputación de su ciudad, no nos conformamos con un tipo que pretendía buscar una amnistía para liberar a esas lacras llamadas terroristas, ni con la apatía de aquellas tantas autoridades que buscaron darle sentido a su miserable vida ocupando un cargo. No, hasta ahora no aprendimos porque seguimos eligiendo a personajes iguales o peores, porque, quizá, nos hemos conformado con esta miseria, con este caos, con este show político que parece nunca acabar.
Felipe continúa su camino y espera que en algún momento le llegue una pequeña luz de esperanza, pero es en vano, su ciudad está garabateada con pintas de candidatos, con anuncios absurdos, con grupos de personas que si no piensas como ellos o eres comunista o eres fujimorista , ¡vaya bajezas de títulos! Sabe bien que esta historia se repetirá una y otra vez, que no puede esperar distintos resultados si se sigue haciendo lo mismo. Sabe con certeza que el Ejecutivo, el Legislativo y alguna que otra autoridad edil y regional en conjunto son menos inteligentes y competentes que Incitato; pero sabe que eso es una razón para que busquemos elegir bien y tiene que reconocer con profunda tristeza que en su ciudad y en su país nunca fue ni será suficiente…




