Wilfredo Oscorima, enfrenta investigaciones detalladas por un presunto lavado de activos, revelando movimientos financieros sospechosos entre 2016 y 2020. Según informes de la División de Lavado de Activos Provenientes del Tráfico Ilícito de Drogas (Divilaptid), Oscorima registró abonos no justificados que suman S/4′942.476 en su cuenta personal, sin documentación que aclarara su origen.
El análisis forense contable indica que, durante ese periodo, Oscorima manejó ingresos totales por S/22′713.112, provenientes de actividades como rentas, préstamos y ventas de bienes inmuebles. Sin embargo, sus gastos registrados de S/10′204.813, que incluyeron impuestos y viajes, no parecen justificar la magnitud de los fondos recibidos.
Además, se investiga a Oscorima por vínculos con negocios potencialmente ilícitos, incluyendo salas de tragamonedas y propiedades inmobiliarias, sugiriendo que estos negocios podrían estar involucrados en actividades para legitimar ingresos ilícitos. Este escándalo también ha tocado a su familia, con su hijo Mariano Oscorima recibiendo sumas considerables que carecen de justificación contable.
La fiscalía, liderada por Yvone Aguilar, intensifica su escrutinio sobre Oscorima, quien también ha sido vinculado a un caso anterior donde se le acusó de recibir sobornos relacionados con contrataciones públicas.




