El optimismo moderado se ha instalado en Wall Street, impulsando un repunte bursátil que se extiende por tercera sesión consecutiva. A pesar de las señales contradictorias provenientes de los resultados corporativos y la persistente incertidumbre sobre los acuerdos comerciales internacionales, los principales índices neoyorquinos cerraron la jornada del jueves con ganancias significativas, demostrando una resiliencia impulsada, en parte, por un tono más flexible desde la Casa Blanca.
Según la investigación publicada por El Comercio, el Dow Jones lideró la escalada con un aumento del 1,23%, seguido por el Nasdaq, que experimentó un notable incremento del 2,74%, y el S&P 500, que avanzó un 2,03%. Este rendimiento positivo se produce en un contexto global marcado por la cautela, con el precio del petróleo Brent rondando los 85 dólares por barril y los inversores analizando las proyecciones de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el próximo año, situadas en un 2.9%.
El entusiasmo, sin embargo, se vio atenuado por las declaraciones provenientes desde Pekín. El Ministerio de Comercio chino enfrió las expectativas de un acuerdo comercial inminente con Estados Unidos, contradiciendo la narrativa de avances significativos. De hecho, portavoces oficiales aseguraron que las conversaciones formales aún no han comenzado, creando una atmósfera de desconfianza sobre la posibilidad de una resolución rápida a la disputa comercial.
En la misma línea, el ministro de Economía francés, Eric Lombard, advirtió que un pacto sobre aranceles con Estados Unidos aún se percibe lejano. Esta declaración subraya la complejidad de las negociaciones comerciales transatlánticas y la dificultad de alcanzar consensos en un escenario geopolítico cada vez más fragmentado. La Unión Europea, en su conjunto, mantiene una postura firme en defensa de sus intereses comerciales.
A pesar de estos obstáculos, el mercado parece aferrarse a las señales de distensión provenientes de Washington. El cambio de actitud de Donald Trump, especialmente en lo que respecta a sus críticas hacia el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha sido interpretado como un factor estabilizador. Su reciente afirmación de no tener planes de destituir a Powell calmó los nervios de los inversores, quienes temían una mayor injerencia política en la política monetaria.
La moderación en la retórica de Trump hacia China también ha contribuido a mejorar el clima. “Las últimas veces que el mercado ha bajado mucho, Trump ha cambiado su postura y lo ha hecho rápidamente”, señaló Adam Sarhan, de 50 Park Investments, a la agencia AFP. Esta observación sugiere que la administración estadounidense está atenta a las reacciones del mercado y dispuesta a ajustar su estrategia en consecuencia. En definitiva, la bolsa neoyorquina navega en un mar de incertidumbre, impulsada por destellos de esperanza y cautela ante los desafíos globales.




