La jornada del miércoles en Wall Street experimentó un repunte significativo, impulsado por señales de distensión en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, así como por un cambio de tono por parte del presidente Trump en relación con la Reserva Federal. Este respiro en el frente económico global insufló optimismo a los inversores, generando una oleada de compras y un notable ascenso en los principales indicadores bursátiles, marcando una jornada positiva tras semanas de volatilidad e incertidumbre vinculadas a la guerra comercial.
Según la investigación publicada por elcomercio.pe, la Bolsa de Nueva York cerró el miércoles con ganancias sustanciales, alentada por las declaraciones conciliatorias provenientes de Pekín y Washington sobre la disputa aduanera, sumado a una actitud más moderada del presidente Trump hacia la política monetaria de la Reserva Federal.
El Dow Jones, principal índice de referencia del mercado estadounidense, registró un avance del 1,07%, reflejo del buen desempeño de las empresas industriales y de consumo. Por su parte, el Nasdaq, impulsado por las grandes tecnológicas, experimentó un crecimiento aún más robusto, cerrando la jornada con una subida del 2,50%. El índice S&P 500, que engloba a las 500 mayores empresas cotizadas, también se sumó a la tendencia alcista, con un incremento del 1,67%.
La apertura de la sesión bursátil ya anticipaba este optimismo, con un alza considerable impulsada por las expectativas de una posible desescalada en el conflicto arancelario entre las dos mayores economías del mundo. Las palabras del presidente Trump, sugiriendo una mayor flexibilidad en su postura hacia la Fed, también contribuyeron a calmar los ánimos del mercado, que en las últimas semanas había mostrado preocupación por las presiones ejercidas por la Casa Blanca sobre el banco central.
Este repunte en Wall Street se produce en un contexto global de desaceleración económica, con el Banco Mundial proyectando un crecimiento del 2,9% para Perú este año y señalando a América Latina como la región de menor crecimiento a nivel mundial. La evolución del mercado bursátil estadounidense, por tanto, se convierte en un indicador clave para evaluar la salud de la economía global y la confianza de los inversores.
Más allá de las tensiones comerciales y la política monetaria, la atención de los inversores también se centra en los resultados empresariales del segundo trimestre, que están ofreciendo una imagen mixta de la economía estadounidense. Si bien algunas empresas han superado las expectativas, otras han reportado cifras decepcionantes, lo que genera incertidumbre sobre el futuro del crecimiento económico.




