La interrupción del servicio aéreo en el Aeropuerto de Heathrow, uno de los centros de conexión global más importantes, ha provocado una onda expansiva de cancelaciones y retrasos a nivel mundial. Este incidente, originado por un incendio de gran magnitud en una subestación eléctrica cercana, subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas y su impacto directo en la economía global, afectando desde pasajeros individuales hasta complejas cadenas de suministro.
Según la investigación publicada por The New York Times, el incidente ha puesto de manifiesto la fragilidad de la infraestructura del aeropuerto y las medidas de seguridad con las que cuenta para solventar una emergencia de esta magnitud.
La magnitud del incendio, que interrumpió el suministro eléctrico al aeropuerto, ha desencadenado la cancelación de cientos de vuelos y la desviación de otros tantos hacia destinos alternativos, desde Glasgow hasta Madrid e incluso Happy Valley-Goose Bay, en Canadá. Las aerolíneas se enfrentan ahora al desafío de reubicar a miles de pasajeros y reorganizar sus operaciones, un proceso que podría extenderse durante varios días. Este caos se produce en un momento álgido para el transporte aéreo, con un aumento de la demanda tras la pandemia y la proximidad de las vacaciones de Semana Santa.
Las autoridades del aeropuerto de Heathrow han expresado su pesar por las molestias ocasionadas y han asegurado estar trabajando diligentemente para restablecer la normalidad. Thomas Woldbye, director ejecutivo de Heathrow, ha señalado que se espera que el aeropuerto opere al 100% de su capacidad el sábado, aunque las repercusiones de la interrupción podrían seguir sintiéndose durante el fin de semana. La prioridad inicial es la repatriación de los pasajeros afectados y la reubicación de aeronaves.
La investigación sobre las causas del incendio está siendo liderada por especialistas en contraterrorismo de la Policía Metropolitana de Londres, lo que refleja la seriedad con la que se está abordando el incidente y la necesidad de descartar cualquier posible acto de sabotaje. Mientras tanto, se han levantado temporalmente las restricciones a los vuelos nocturnos para facilitar la recuperación de las operaciones en Heathrow, permitiendo un mayor número de despegues y aterrizajes durante la noche.
Expertos en la industria advierten que las interrupciones en Heathrow podrían tener un impacto significativo en el transporte de mercancías, generando retrasos y problemas logísticos para las empresas que dependen del aeropuerto como punto de conexión. Se estima que bienes por valor de casi 200 millones de libras esterlinas transitaron por Heathrow en 2023, lo que representa una parte importante del comercio británico.
El incidente ha suscitado interrogantes sobre la resiliencia de la infraestructura aeroportuaria británica y la dependencia de una única subestación eléctrica. John McDonnell, parlamentario que representa la zona donde se produjo el incendio, ha instado a una investigación exhaustiva para determinar por qué los sistemas de respaldo no funcionaron y cómo se puede mejorar la seguridad de las infraestructuras críticas. Este evento recuerda la erupción volcánica de 2010 en Islandia, que provocó el cierre del espacio aéreo europeo y generó pérdidas millonarias para las aerolíneas.



