Vraem, el epicentro del narcotráfico: de allí sale el 70% de la cocaína producida en el Perú

El Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) se ha consolidado como el corazón del narcotráfico en el Perú.


Según el exministro del Interior Rubén Vargas, el 70% de la cocaína nacional proviene de esta zona, donde los narcos aprovechan variedades de coca más productivas, sistemas de riego tecnificados y hasta nuevas cepas capaces de generar cuatro cosechas al año.


Entre enero y agosto de 2025, el Comando Especial Vraem incautó más de 75 toneladas de cocaína, además de destruir 176 laboratorios clandestinos, 15 pistas de aterrizaje y dos narcoavionetas. Sin embargo, organismos internacionales advierten que la producción total en el país asciende a unas 785 toneladas anuales, lo que coloca al Perú como el segundo mayor productor mundial después de Colombia.


Aparte se incautaron 30 mil 502 pies de madera, 42 vehículos, se hallaron tres piezas de avionetas, y se capturaron a dos personas vinculadas al terrorismo y a 114 implicadas en tráfico ilícito de drogas.
“Este año se ha confiscado en el Vraem más de 80 armas de fuego de diferentes calibres, desde escopetas hasta subametralladoras. Hemos superado unos 7 mil patrullajes”, dice un oficial del Comando Especial Vraem.


El negocio es altamente lucrativo: en el propio Vraem, un kilo de cocaína cuesta entre US$ 1.600 y 1.800; en México llega a los US$ 20.000; en Estados Unidos supera los US$ 32.000 y en Asia puede alcanzar los US$ 100.000. Solo lo incautado este año en la región equivale a más de 7.500 millones de soles en el mercado internacional.


Pese a los operativos, las mafias se fortalecen con precios cada vez más altos de la hoja de coca y con rutas de envío diversificadas, incluyendo el retorno de los narcovuelos en Cusco, Ene y Ucayali. A ello se suma la presencia de remanentes terroristas que brindan seguridad a las organizaciones criminales.


La situación convierte al Vraem en un territorio estratégico y de bonanza para el narcotráfico, un desafío que combina amenazas de seguridad, impactos ambientales devastadores y un negocio millonario que sigue creciendo a costa del Estado.