Martín Vizcarra Cornejo fue trasladado este lunes desde el penal de Barbadillo hacia un establecimiento de salud en Ate Vitarte, en un movimiento que activó el protocolo de seguridad penitenciaria y generó inmediata atención pública. Según su equipo de prensa, el traslado se realizó “de emergencia”, aunque sin precisar —en ese primer momento— las causas ni detalles sobre su condición.
Horas después, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) informó que la salida del exmandatario respondió a una cita médica previamente programada en el Hospital Lima Este Vitarte y que el interno retornó a Barbadillo “en condiciones normales”, bajo custodia y medidas de seguridad.
El pronunciamiento del INPE buscó cerrar la incertidumbre inicial sobre el motivo del desplazamiento. La entidad indicó que Vizcarra asistió al hospital con resguardo, como parte del procedimiento habitual cuando un interno requiere atención fuera del establecimiento penitenciario.
El episodio ocurre en un contexto en el que la situación médica del exjefe de Estado ha sido observada por la opinión pública. En diciembre de 2025, medios reportaron que también fue llevado al Hospital de Ate Vitarte tras una descompensación vinculada a un cuadro cardiovascular/hipertensivo, y que luego retornó al penal.
Desde el entorno del exmandatario no se brindaron, en la información difundida inicialmente, mayores precisiones sobre exámenes, diagnóstico o indicaciones médicas posteriores. Por ahora, el dato oficial central es el comunicado penitenciario que confirma la atención y el retorno a Barbadillo.
No es la primera vez que el nombre de Vizcarra se asocia a un traslado hacia un hospital de Ate en semanas recientes. El 19 de diciembre de 2025, reportes periodísticos informaron que el expresidente fue evacuado desde Barbadillo hacia el hospital en Ate Vitarte por una crisis hipertensiva severa o una descompensación relacionada con el corazón, según versiones difundidas entonces.
Aquel antecedente volvió a colocarse sobre la mesa tras el movimiento de este lunes, debido a la similitud del destino médico y al impacto que generan este tipo de traslados cuando se trata de figuras de alta exposición pública. Sin embargo, en esta ocasión, la versión oficial difundida por el INPE apunta a una atención programada y no a una emergencia clínica confirmada.
En paralelo, el penal de Barbadillo —ubicado en la sede de la Diroes, en Ate— concentra internos de alto perfil político, lo que suele implicar procedimientos reforzados de seguridad y comunicaciones institucionales para evitar especulaciones o desinformación.
Vizcarra se encuentra recluido tras la sentencia de 14 años de prisión dictada por el Poder Judicial por los casos Lomas de Ilo y Hospital de Moquegua, vinculados a su etapa como gobernador regional. Diversos medios y reportes oficiales han señalado que la tesis fiscal incluyó la recepción de S/ 2.3 millones en sobornos, además de la imposición de inhabilitación y multa.
La condena —de acuerdo con las coberturas judiciales— contempla también restricciones para ejercer cargos públicos y sanciones económicas, mientras el caso continúa su curso en las instancias que correspondan.
Por lo pronto, el punto inmediato es que, según el INPE, el exmandatario ya retornó a Barbadillo tras la atención médica registrada este lunes, y se encuentra “en condiciones normales”.




