Denesy Palacios Jiménez
Las reformas políticas son un atenuante para la crisis que vivimos, escuchamos a diario hablar del poco crecimiento económico, de la poca inversión en obras, del poco o nada avance en la reconstrucción del norte del país, de las movilizaciones y paros en el sur, de los destapes cada vez mayores sobre los políticos que han recibido financiamiento de empresas para sus campañas políticas, en fin, de lo paralizado que está el país, y claro de esto se quiere culpar al actual presidente. Quienes se ven amenazados con eso son los señores y señoras congresistas, con el proyecto de adelantar las elecciones, pues no solo dejarían de percibir el jugoso sueldo, más dietas, más asesores, más combustible etc. etc., sino que sus empresas o las de sus allegados con quienes trabajan, perderían la asignación de expedientes y ejecución de obras, con los cuales ellos se llevan gran parte del presupuesto nacional.
En el fondo, se tiene que analizar y evaluar el tipo de funcionarios que tenemos en los diversos ministerios, en qué época y gobierno entraron, y es por eso que es tan difícil que suelten los presupuestos, porque están pensando más en obstaculizar que en pensar en hacer crecer el país, mucho menos les importa los servicios deficitarios que tenemos en salud, educación o saneamiento, o la satisfacción de las necesidades básicas, como decía nuestro suspendido congresista, más piensan en actuar para ganarse “aunque sea dos millones, que siquiera es alguito”.
No me explico qué papel desempeñan Contraloría, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, OSCE, Ministerio Público anticorrupción, porque ese tipo de funcionarios que fungen de burócratas para exigir que se cumpla con todo lo normado al pie de la letra, en cuanto reciben coimas, sobres cerrados o sueldos bajo el nombre de terceros, recién sueltan presupuesto o aprueban los proyectos; o recién aprueban los CIRAS o PMA que hasta en Cultura lo vemos. Observan todo, pero cuando lo hacen sus allegados o sus empresas, no pasa nada; se olvidan de velar por conservar el patrimonio, para dar lugar al enriquecimiento ilícito. Y así, podemos citar la cantidad de casos que hay en Educación, en la universidad, donde los docentes para ingresar a la carrera magisterial o docente tienen que abonar a los “jurados” los primeros sueldos y como que esto se está volviendo una costumbre y se acepta porque si no, no hay trabajo.
Por otra parte, no sabemos cómo atacar la inseguridad creciente así como el desempleo y la desocupación, menos los problemas de mortalidad materna, anemia y desnutrición crónica en nuestros niños y madres, sumado a ello el crecimiento galopante de la delincuencia. Nos atrevemos a criticar la situación que viven otros países, cuando nosotros también tenemos problemas tan graves como la corrupción, que no sabemos cómo enfrentarla y que sabemos que es el principal obstáculo para nuestro desarrollo.
Es tiempo de volver la mirada hacia lo nuestro, es decir, primero solucionemos nuestros problemas y después preocupémonos por nuestros vecinos. Y es que el problema está en que no se suelta el presupuesto para las regiones, para las obras, o se pone mil dificultades..
También algunos críticos indican que la inestabilidad política que vive el país con la amenaza del cierre del Congreso o la posible vacancia del presidente, que es lo que quieren hacer los congresistas, haciendo ver que el cierre o adelanto de elecciones es inconstitucional, lo cual sabemos es falso; el presidente sí tiene la potestad para hacerlo, por eso lo cerró Fujimori en 1992. Extraño caso, ahora habría que sacar al Congreso fujiaprista, la historia devuelve a esa bancada con la misma moneda; pero si no se toma medidas correctivas el oscurantismo en que estamos entrando cobraría mucha fuerza. ¿No les parece?



