Jacobo Ramirez Mayz
Ibeth Martel es una pampina que labora en el INPE, y me invitó a participar de un evento académico dentro de los ambientes del recinto penitenciario de Potracancha. El día pactado fue el 23 de abril del mes que pasó. Entrar por esa puerta y oír el cerrojo sonar tras de mí, hizo que mis demonios internos se encresparan, sentir que me revisaban hasta los hongos de los pies me hizo pensar en la seguridad que se imparte dentro del lugar. Caminar por la vereda hacia el patio principal, escuchando la plática de Gladis Alcántara, no era impedimento para que mi cerebro pensara en los cientos de individuos que están pagando sus culpas detrás de esos barrotes gruesos, detrás de esas paredes altas con alambres de púas.

Ya en el estrado principal, puedo darme cuenta de que hay once pabellones, nueve de hombres y dos de mujeres. Todos están ordenados, se ponen de pie y comienzan a cantar el Himno Nacional. Veo que algunos no dicen Somos libres, tendrán sus razones, y es comprensible. Nos explican que seremos jurados del concurso de periódicos murales. Se me arruga el ombligo, «A ver ahora sé machito», me dice mi Daimón, «inclina la balanza a favor de alguien, si tienes los cojones bien puestos». Quiero persignarme, pero mi carencia de fe hace que me detenga. El animador va cumpliendo paso a paso con el programa y me invita a hablar sobre mi experiencia como escritor. Camino, sudo hasta por la espalda y, en eso, los reos de un pabellón me aplauden y gritan mi nombre. Levanto las manos y me siento como en casa por mi proclividad al delito. Me siento más seguro y ya puedo hablar con coherencia. Ya no estoy eteque, eteque, eteque.
Gladis también sale y cuenta su experiencia como profesora y escritora. Después nos invitan a hacer un recorrido para ver los once periódicos murales, los cuales son expuestos por un representante. Comenzamos por el de las mujeres, hay niños que son cargados por sus madres. Los profesores del CEBA y de diferentes especialidades, acompañan a sus pupilos, todos demuestran respeto, educación, sus rostros expresan una pisca de libertad, mientras se sienten importantes, quizá olvidándose en esos momentos de algún mal que hicieron y por el cual sus conciencias les mortifican y no les dejan ni siquiera dormir. El grupo “Orquesteando” interpretaba El cóndor pasa magistralmente, demostrando lo profesionales que son con los instrumentos. Mientras recorremos el espacio, escuchando exposiciones excelentes, veo en los periódicos murales dibujos perfectos. Eso indica que ahí no solo hay músicos, sino también dibujantes, artesanos, carpinteros, peluqueros, electricistas, dignos de ser valorados, olvidando sus pasados oscuros.

En medio de eso, se me acercan algunos jóvenes y me dicen que yo había sido su profesor. Entre ellos uno me dice que le había enseñado religión en el colegio Hermilio Valdizán, por lo que, medio en broma y medio en serio, le dije: «Se ve que te enseñé muy mal». A lo que me contestó: «Si nunca nos habló de religión, todo era literatura», sonreímos como cómplices.
Después de escuchar y ver todos los periódicos murales del lado izquierdo, quedó como primer puesto el periódico mural Musyapakaq, y, como segundo lugar, el llamado Samuel Cardich. Del lado derecho, Electricidad y Apoyo administrativo. Todos ellos fueron premiados. Después la maestra de música, la profesora Rosario Gamarra, con su grupo “Orquesteando” cantaron un popurrí de huaynos, mientras que los demás reclusos aplaudían alegres, olvidándose seguramente por unos instantes de sus culpas.
Posteriormente, una representante del ministerio de Cultura, que pensé que no existía en Huánuco, se hizo presente entregando a cada representante de cada pabellón las Bibliomaletas. Estoy seguro de que con las lecturas de esos libros muchos de los que se encuentran privados de su libertad la encontrarán, podrán volar con su imaginación, recorrer diferentes lugares y hacer que sus vidas tristes sean un poco más llevaderas.
Desde este espacio, saludamos a Ibeth Martel por desarrollar dicha actividad, y, por intermedio de ella, a todas las autoridades de dicha institución, por difundir cultura. Quedo muy agradecido por la atención brindada.
Las Pampas, 23 de mayo de 2024




