Por César Augusto Kanashiro Castañeda
El panorama que se tiene para la economía peruana, debido a los disturbios sociales, no son prometedoras, el análisis realizado por el Banco Central de Reserva (BCR) a nivel macroeconómico permite reflexionar sobre la situación económica en la que se encuentra el país en ambiente desfavorable tanto a nivel internacional como a nivel interno, lo que genera incertidumbre sobre lo que pasará con la economía en este año.
El escenario que se tiene es poco auspicioso de la economía peruana, no es una situación alejada de lo que ocurre para las demás economías a nivel global. Por el lado externo, existe una moderación importante en la actividad económica mundial, principalmente porque las tres economías más influyentes; Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y China, atraviesan un estancamiento. Con este frente externo menos favorable, el impulso que se ha obtenido hasta el momento por parte de los precios de las materias primas, por ejemplo, es posible que ya no suceda con la misma intensidad. Esto asociado también a una probable menor demanda de nuestros productos de exportación.
Por el lado interno, la inquietante crisis política y social que desde finales del año anterior viene costando al país considerables pérdidas económicas, es un factor idiosincrático que retrasa la posibilidad de ingresar a una etapa seria de recuperación. Sobre todo, el negativo efecto de esta crisis es que recae sobre componentes importantes para el crecimiento, en referencia a la variación del PBI, como son nuevamente los productos de exportación, la inversión privada o el comercio, así como también ha tenido efectos sobre la inflación y el consumo.
Dadas estas circunstancias, es perceptible que nos encontramos en una coyuntura compleja en que la economía se desacelera. Una coyuntura en que las personas con menores recursos son las que sufren más, sobre todo por el incremento prolongado en los precios de múltiples productos de la canasta básica. Por ello, la prevalencia de estos grandes desafíos para el crecimiento económico resulta de carácter imperativo para el gobierno de turno.
De acuerdo con cifras de nuestro Banco Central de Reserva (BCRP), la inversión privada representa alrededor de un cuarto del PBI en cada año de la presente década, con lo que se trata del segundo componente más valioso después del consumo privado. En el mismo sentido, se afirma que esta inversión privada es la que dinamiza la economía, aumenta los niveles de empleo e impulsa el consumo, por lo que es un importante motor del crecimiento [ComexPerú].
Frente a los acontecimientos que vienen sucediendo en el sur del país, al mantenerse tenso el ambiente político y social, las expectativas de las firmas, indicador que se vincula directamente con la inversión privada, no tendrían gran mejora este año a pesar del cambio de mando. Según el último Reporte de Inflación del BCRP para el mes de diciembre, los indicadores relacionados con la inversión privada han mostrado un deterioro en los últimos meses debido a la persistencia de la incertidumbre política y su impacto negativo sobre las decisiones de inversión.
Por esta razón, el panorama es pesimista respecto a este indicador. De hecho, el BCRP es el más optimista, pues expone que la inversión privada crecería 1% en el 2023. Por el contrario, empresas y consultoras como Macroconsult, Scotiabank, Thorne & Associates y Credicorp Capital esperan una caída de 2.8%, 2.3%, 1.1% y 1% en ella, respectivamente.
Asimismo, en lo que respecta a la inversión pública, es ya un suceso recurrente el hecho de que en todos los años no se cumpla con ejecutar enteramente el presupuesto asignado, y en el 2022 la historia no fue diferente según el portal de Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Para este nuevo año, la proyección que se tiene es que se pueda crecer al menos un 12% respecto de lo ocurrido el año anterior. Ello significa que la inversión pública para este año debería llegar a S/. 52,183 millones, cifra que aún sería mucho menor a los recursos que ya se presupuestaron hasta el momento en S/. 389.7 millones, en términos nominales.
La lucha contra la inflación viene siendo un problema que persiste desde inicios del 2022 y que perjudica principalmente a la población con menos recursos. Sin embargo, existen señales como la moderación de los bancos centrales en su ciclo de alza de tasas que indicarían una convergencia de los precios al rango deseado. Este panorama resulta muy importante para las familias, dado que la variación en el consumo de las mismas, y del país por tanto, se ve asociado a este factor tan sustancial como es la estabilidad en los precios.
Según las proyecciones de crecimiento estimadas tanto por el BCRP como por el MEF, este oscilaría entre un 2.9% y 3.1% a 3.9%, respectivamente este año. De igual manera, las expectativas de entidades privadas como BBVA Research, Scotiabank, Credicorp Capital, Macroconsult, Thorne & Associates esperan que el 2023 cierre con avances de 2.5%, 2.4%, 2.3%, 2.1% y 1.9%, respectivamente. A lo que a su vez, organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), indican que la variación del PBI real sería de 2.6%, ubicándose en un punto optimista medio.




