Violaciones y tocamientos

La población sigue consternada por las acciones del policía Carlos Tumes, quien, según declaraciones de los fiscales a cargo del caso, se aprovechó de la inocencia de las niñas y de la confianza que tenían con él los padres de familia, para para cometer estos abominables al tener frecuente contacto con ellas a través de actividades deportivas y comunitarias que él organizaba.
Este caso no fue denunciado como muchos que se dan en este departamento, tanto en la zona andina y peor aún en la selva donde la población vivió la dura realidad de la guerra contra Sendero Luminoso, casos que están registrados en las fiscalías algunos con sanción y otros archivados y que dejaron para siempre un trauma en la gente.
Según estudios sociológicos, son los padres, los tíos, los padrinos y hasta familiares cercanos los que cometen estos ilícitos por la escasa educación que reciben en sus hogares como en las escuelas.
Lo que extraña es cómo hasta la fecha no se pronuncian sobre este execrable caso la ONG “No te metas con mis hijos”, pues parece que solo hizo campaña política más que social y humana, así como ONG Paz y Esperanza que siempre ha luchado contra el maltrato familiar, contra los violadores y abusadores.
Nuestra realidad social es tan compleja que la pobreza es la primera aliada para entender cómo viven las familias en los barrios marginales y en las zonas rurales, donde los hijos crecen y se desarrollan casi por su cuenta, sin el consejo y diálogo entre padres e hijos, sumado al analfabetismo y abandono del Estado; la consecuencia es este resultado.