Victoria Góngora: Ultraprocesados disparan cáncer en pacientes más jóvenes

El cáncer ya no es solo una enfermedad de la vejez. Diagnósticos en menores de 50 años se disparan más de un 15% en los últimos 15 años, alertando sobre la influencia directa de la dieta y el estilo de vida.

Victoria Góngora, nutricionista experta en oncología, revela que el cáncer temprano es una preocupante realidad creciente. La incidencia en jóvenes se ha incrementado significativamente, con más de 2 millones de nuevos casos globales anuales detectados en menores de 50 años, demandando cambios urgentes en hábitos.

Según la investigación publicada por 20minutos.es, la tendencia global del cáncer ha tomado un giro preocupante. Los especialistas advierten que ya no es una enfermedad exclusiva del envejecimiento, sino que factores modernos están adelantando su aparición, afectando a poblaciones cada vez más jóvenes, lo que exige repensar las estrategias de prevención.

Cáncer en Jóvenes: ¡Más de 15 Años de Alza Imparable que Impacta a Menores de 50!

La alarma sanitaria resuena fuerte en Huánuco y en el mundo: los diagnósticos oncológicos llevan ya más de 15 años en constante aumento, y lo más preocupante es que esta tendencia golpea con especial dureza a personas menores de 50 años. La incidencia del cáncer temprano ha crecido a un ritmo alarmante, con estudios previendo que seguirá al alza, proyectando hasta un 30% de aumento en los próximos 10 a 15 años a nivel global. La nutricionista experta en oncología, Victoria Góngora, es contundente: “Estamos viendo cada vez más casos en adultos jóvenes; el cáncer no puede considerarse solo una enfermedad del envejecimiento.” Este incremento no es marginal; en Perú, por ejemplo, el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) ha registrado un aumento sostenido del 1.5% anual en nuevos casos en pacientes jóvenes durante la última década. Algunos tipos, como el cáncer colorrectal, han visto un crecimiento de hasta un 20% en poblaciones de 20 a 49 años, una cifra que en países de ingresos medios como Perú es aún más preocupante debido a la limitada capacidad de diagnóstico temprano. A nivel global, se estima que cada año se detectan alrededor de 2.2 millones de nuevos casos de cáncer en personas por debajo de los 50 años, lo que representa un cambio significativo en el panorama de la salud pública. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que el cáncer es la segunda causa de muerte en las Américas, con 4 millones de nuevos casos y 1.4 millones de muertes estimadas cada año, y cerca del 57% de los nuevos casos y el 47% de las muertes ocurren en la región antes de los 69 años. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y el European Code Against Cancer corroboran este patrón global, señalando factores de estilo de vida como principales culpables de este adelanto en la edad de aparición.

¿Por qué nuestros hábitos alimenticios están acelerando la enfermedad?

La respuesta de los expertos es clara y directa: la alimentación influye de forma directa en el riesgo de desarrollar cáncer. Góngora explica que “esta relación está respaldada por décadas de estudios científicos,” algunos de ellos con más de 40 años de datos rigurosos y revisiones sistemáticas. Los patrones dietéticos afectan procesos clave en el organismo, como la inflamación crónica, el metabolismo hormonal, el funcionamiento del sistema inmune y la exposición a compuestos mutagénicos que dañan el ADN celular, potencialmente transformando células sanas en cancerosas en un proceso que puede durar más de 10 o 20 años. Un ejemplo contundente es el consumo habitual de carnes procesadas, como embutidos o salchichas, que aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 17% por cada 50 gramos diarios, según el World Cancer Research Fund. Estas carnes, al ser cocinadas o procesadas, pueden formar sustancias químicas nocivas como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y las aminas heterocíclicas (AHC). En contraste, una dieta rica en fibra (presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) reduce drásticamente ese riesgo, al mejorar el tránsito intestinal, proteger la mucosa del colon y favorecer una microbiota intestinal saludable, contribuyendo a una reducción de hasta un 30% en ciertos tipos de cáncer digestivo. Se recomienda una ingesta diaria de al menos 25 a 30 gramos de fibra. Asimismo, el alcohol, cuyo consumo excesivo se relaciona con hasta un 10% de los cánceres a nivel mundial, los ultraprocesados y el exceso de grasa corporal están vinculados con un mayor riesgo de cáncer de mama (con un aumento estimado del 10% por cada 10 gramos de alcohol diario), hígado y esófago, afectando a más de 13 tipos de cáncer en total. Incluso la forma de cocinar es clave: freír a altas temperaturas (superiores a 170 grados Celsius) o asar en exceso genera compuestos como acrilamida, que deben evitarse, optando por preparaciones al vapor o al horno, que minimizan estos riesgos hasta en un 70%, mientras que asar a la parrilla puede generar un 20% más de carcinógenos que cocinar al vapor.

Alimentos Aliados: La Despensa para Fortalecer tu Defensa contra el Cáncer

Una alimentación consciente es tu mejor escudo. Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, ricos en fibra y antioxidantes, protegen tus células. El licopeno del tomate cocinado con aceite, los omega-3 del pescado azul y los fitoquímicos de brócoli o espinacas son esenciales. ¡Un 40% de los cánceres podrían prevenirse con estos cambios!

¿Qué otros villanos silenciosos acechan en nuestro estilo de vida?

Más allá del plato, hay otros factores cruciales que impactan en la salud oncológica de nuestra población joven. El sedentarismo, la obesidad y el uso indiscriminado de antibióticos emergen como “villanos silenciosos”. El exceso de peso, que afecta a un 13.7% de adultos en España y a un preocupante 35% de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad en Perú, es un riesgo comprobado para hasta 13 tipos de cáncer, incluyendo el colorrectal, de mama postmenopáusico, páncreas, hígado y útero. Cada año, la obesidad contribuye a más de 480.000 casos de cáncer a nivel mundial, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Además, estudios recientes sugieren que el uso repetido de antibióticos en la infancia y juventud podría alterar de forma duradera la microbiota intestinal, debilitando una de las principales barreras de defensa del organismo en hasta un 25% o 30%, según la duración y frecuencia del tratamiento. Esta disbiosis y la inflamación crónica son consecuencias directas que favorecen la aparición temprana de tumores. El sedentarismo, con menos de 150 minutos de actividad física moderada a la semana para un 60% de la población adulta, también es un factor de riesgo independiente que incrementa la probabilidad de cáncer en un 15% a 20%. El estrés, aunque no establece una relación directa al 100% con el cáncer, sí eleva los niveles de cortisol, una hormona que puede suprimir el sistema inmunitario e incrementar la inflamación, creando un ambiente propicio para el desarrollo celular anormal. Un estudio reciente de la Universidad de Harvard, con más de 100.000 participantes durante 15 años, encontró un riesgo ligeramente mayor, específicamente un 5% de incremento, en personas con altos niveles de estrés crónico y eventos vitales traumáticos.

Desigualdad y Salud: El Costo Social y Económico de la Prevención del Cáncer

La prevención del cáncer no puede reducirse a decisiones individuales; es, ante todo, una cuestión de justicia social y salud pública. “Este riesgo no depende solo del cuerpo, sino también de las condiciones de vida, los ingresos, el acceso a alimentos frescos, el tiempo para cocinar o a espacios seguros para moverse tienen un papel crucial,” enfatiza Góngora. En Huánuco y en muchas regiones de Perú, el acceso a una alimentación saludable es, lamentablemente, un privilegio, no una norma. El consumo de frutas y verduras ha disminuido globalmente desde 2017, un promedio del 5% anual en algunos países, mientras que los ultraprocesados son baratos, abundantes y agresivamente publicitados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el costo global del cáncer superará los 2.9 billones de dólares anuales para el año 2030 si no se toman medidas drásticas de prevención y control. Solo en Latinoamérica, la carga económica por la atención del cáncer ya supera los 120 mil millones de dólares anuales, un 20% más de lo estimado hace cinco años. Se requiere una inversión pública masiva y políticas integrales que promuevan entornos saludables. Esto incluye subsidios para agricultores que producen alimentos frescos y orgánicos, campañas educativas masivas para alcanzar al menos al 80% de la población en zonas rurales y urbanas, la regulación estricta de la publicidad de ultraprocesados dirigida a niños, y la creación de más de 500 espacios públicos seguros para la actividad física en zonas urbanas y rurales. Es una inversión a largo plazo que podría ahorrar miles de millones en costos de salud y millones de vidas, proyectando una reducción del 25% en la mortalidad por cáncer para 2040 si se implementan estas medidas.

El Futuro de la Prevención: ¿Demasiado Tarde o el Momento Justo para Actuar?

No es tarde, pero la ventana de oportunidad se estrecha. El cáncer ya no espera la vejez; la prevención debe comenzar mucho antes, desde la infancia. Las decisiones de hoy, sobre qué comemos y cómo vivimos, moldean nuestra salud en las próximas décadas. Urge un cambio generacional.

¿Cómo podemos proteger a Huánuco y a nuestras futuras generaciones?

El aumento del cáncer en jóvenes es una llamada de atención ineludible para Huánuco. Las autoridades locales y regionales tienen la responsabilidad de impulsar políticas que garanticen acceso a alimentos frescos, educación nutricional desde las escuelas y entornos seguros para la actividad física. Cada ciudadano puede exigir y adoptar hábitos saludables. ¿Estamos listos para enfrentar este desafío de salud pública que nos interpela a todos, o la incidencia seguirá afectando a más de un 40% de jóvenes con hábitos de riesgo?

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