Víctor Domínguez

Víctor Domínguez: “La democracia en el Perú, es de dominación”

Escrito por: Iraldia Loyola

En época de crisis y días difíciles para nuestro país, hoy presentamos una entrevista a Víctor Domínguez, intelectual huanuqueño e investigador en las áreas de etnolingüística y cultura andina. Donde hace un análisis sobre la democracia, política y cultura.

¿Cuál es su opinión acerca de la situación que está viviendo el Perú?

Esta situación no es solo de hoy, tiene ya historia y mucho que hablar a través de los tiempos de política. Es un asunto cultural de nuestro país, que constituye una suma de culturas. Aquí en estos momentos funcionan 3 culturas; la cultura occidental, con todas sus características bélicas, poder de dominación, etc., la cultura floreciente que aquí el europeo encontró y  una tercera cultura híbrida, nacida en nuestro país, la cultura posmoderna, de la mezcla o de mestizaje que no sabe adónde inclinarse. Lo que Juan José Vega denominaba la “cultura chicha”, en donde solo encontramos ahora los harapos de España y los retazos del Perú.

Entendiendo que la política es cultura. ¿Cómo está políticamente nuestro país?

Políticamente no estamos formados en este sentido, ni culturalmente. Hay algunos políticos que no entienden el problema y muchos solo consumen la politiquería, nos estamos refiriendo a la política Científico Social. Los técnicos, los científicos puros dirán, a mí no me interesa la política, olvidándose que la ciencia es utilizada también por la política. Ahora se practica una política de la injusticia, desigualdad e inhumanidad. Hace poco desde Chile una abogada joven declaró, qué los hombres de derecho del Perú no conocían de política. Nadie contestó.

Entonces, ¿Qué hacen las facultades de Derecho y Ciencias Políticas? Lo que se aplica en nuestro país es una política del acomodo, de la criollada. (la acción fácil, oportunista que aún continúa con el apoyo de los aculturados). Porque así fue diseñada la República, los pícaros, los oportunistas dominan. Hacen imperar sus ideas sobre la gente humilde, trabajadora, honesta y peruana. Eso no se quiere desarrollar, respetar y encauzar hacia mejores condiciones de vida. Todos los grupos electoreros en el país han hablado siempre de cambios. Pero tampoco entienden qué es el cambio. Muchos han hablado de la palabra revolución sin entenderla.

En el Perú nos contradecimos y nos enfrentamos sin reflexionar más a fondo lo que debe ser un gobierno que promueve la ciencia y desarrolla la cultura; las autoridades simplemente desarrollan infraestructura y su economía individualizada. Así estamos viviendo en estos tiempos, sin saber a dónde vamos. En el país, no hay partidos políticos, ya no hay grupos electoreros con una posición ideológica. La democracia en el Perú, es de dominación y no una democracia de compartir, solidaria como tuvimos antes. Nunca va a haber en el Perú y en el mundo la igualdad total. No hay igualdad absoluta, no habrá ni en el mundo celestial.

Víctor Domínguez

No hemos visto muchos intelectuales, artistas, músicos que se hayan pronunciado. ¿Por qué no quieren entrar en política?

Los artistas, a través del tiempo, han promovido y defendido que el arte es la expresión sagrada, la más bella. Ya sea literatura, pintura, música, etc. Entonces, dicen que no debe estar al servicio de una posición política. Y si no está con alguna posición política o cultural ¿Entonces qué hace el arte? Muchos artistas, llámese consagrados o que se inician, siempre han estado al lado de la democracia del poder, porque de ahí reciben apoyos económicos para la publicación y difusión de sus productos.  En cambio, cuando el artista está al lado de las mayorías, llámese pueblo, andino, etc. no reciben apoyo, ni los sistemas gubernamentales se preocupan por desarrollar cultura. Ahora, en función de la cultura, por supuesto, siempre se van a dar dominaciones y dependencias, pero estas no deben ser tan alejadas, tan marcadas como en nuestro Perú. Existen diferencias abismales entre los de arriba y los de abajo. Esa desigualdad es lo que resiente a los que pierden, a los abandonados y marginados. Los artistas mayores muchas veces están en el acomodo, en el oportunismo. Esa es la razón de por qué no se pronuncian.

Usted ha ejercido el periodismo. ¿Cómo ve el trabajo de los medios de comunicación?

Anteriormente nosotros buscábamos la verdad. Contrastamos con la realidad, éramos objetivos. Hacíamos trabajo cultural para educar a la gente. Ahora se hace un poco eso, pero en su mayoría (no todos), se dedican a transmitir la opinión, el pensamiento del poder económico y se olvidan de los demás; en todo caso, enfrentan sus informaciones con los que están abajo o alrededor que son los “más”, como dice Vallejo. Ahora ya se han puesto al servicio del poder, además a muchos periodistas los tienen comprados con muy buenos sueldos. El periodista independiente, con personalidad, no tiene una buena retribución económica.

En los últimos meses, se ha citado mucho a Vallejo, Scorza, Arguedas. ¿Estás ideas siguen vigentes?

Muchos escritores, investigadores y artistas, en el pasado todavía inmediato, transmitían conocimientos consistentes, duraderos, verídicos, mejor elaborados y que orientaban mejor. Las ideas eran más democráticas, esto le permitía en su tiempo ser considerados, visibles. Esas consistencias de sus pensamientos continúan y continuarán, no van a morir. Ahora eso ya no hay. Somos pobres de ello, porque hay mucha frivolidad en los aprendizajes, la educación es totalmente repetidora.

Desde el sistema no se orienta hacia un futuro definido y seguro, por eso es que cada uno anda por su lado, para eso fue creada la república. Pero no para conducir un país serio o para reconstruir lo que en el pasado no se hizo bien.  No utilizan el concepto prístino de la palabra democracia, eso del “pueblo para el pueblo”, ahora es del pueblo para mí.

Hasta ahora, en el Perú, no se aceptan las diferencias culturales… 

Por ejemplo, Puno es más boliviana que peruana, por una serie de razones: por la unidad cultural e idiomática que tienen y el proceso de desarrollo. Por otra parte, nosotros somos más waris que chavines o Chachapoyas. Esa división continua, desde la llegada de los españoles no ha habido un gobierno integrador, que haya trabajado por la comprensión de unos con los otros. En cambio, la cultura que vino de fuera, vino a dividirnos y marginarnos, a hacernos enfrentar entre unos y otros.

Los que atraparon el poder económico quieren predominar y aplastar a los demás. Los  andinos no nos dejaremos aplastar, porque nuestra cultura  es consistente, milenaria, está construida y sigue reconstruyéndose. Nuestra vieja civilización fue y sigue siendo sostenible, entonces hay que atender esa sostenibilidad andina, pero no quieren los que vinieron de fuera y dejaron a sus descendientes los criollos y los emergentes aculturados. Por eso los pensamientos de Vallejo, Arguedas y otros continúan.

A través de la historia para primar económica, política y socialmente hay que matar su cultura e idioma, su pensamiento y su religión. Eso se ha hecho en el Perú descaradamente. No nos hemos liberado con la independencia,  continúa el dominio español en el Perú,  en estos 200 años ha continuado y no sé hasta dónde continuará mientras sigamos analfabetos  y semianalfabetos culturales, políticos y científicos.

Entonces nace Poetas del mundo “cuando arde la palabra”… 

En su sentido semántico, significa que la palabra vive, revive y continuará. Las palabras adecuadas que el Perú necesita se están levantando, se están construyendo y ojalá la palabra “cambio”, “educación”, “cultura”, incluso “revolución” sean entendidas y aplicadas en su sentido más correcto o en su verdadero significado.

Finalmente, sus reflexiones… 

Lo que nos falta es reflexionar y razonar, pero esas reflexiones y razonamientos tienen que ser verídicos y más cercanos a la realidad. Siempre son maltratados, terruqueados, cuando se habla la verdad. La reflexión ha sido siempre que cualquier cambio deberá ser acorde a las necesidades de las mayorías, por otra parte, no  debemos llevarnos o conducirnos por lo que han dicho, por lo que dicen, sino hay que razonar y eso consiste en preguntarnos si será verdad, contrastar y constatar. Entonces sí, seguramente vamos a aprender a repensar dónde estamos, qué queremos hacer y cómo sería nuestro país.