Celestina Bejarano Ramos (28) quien fue asesinada de dos balazos por su exconviviente, el obrero Hiber Lorenzo Juipa (31), hace un mes atrás lo había denunciado ante el juez por presunta amenaza de muerte.
Se conoció que, en el mes de junio, la mujer se enteró que su pareja tenía otra mujer a quien había embarazado, desde entonces decidió terminar la relación, pero el obrero insistía en volver y constantemente le hacía problemas.
En la madrugada del martes, luego de una acalorada discusión y al ver que su insistencia era inútil, Lorenzo tomó su revólver y le disparó a quemarropa en el pecho, pero la mujer habría tratado de huir, siendo alcanzada por el sujeto en otro ambiente donde le disparó por segunda vez en el pómulo; este último disparo le causó la muerte.
Luego el feminicida se metió el arma por la boca y disparó, pero la bala salió a la altura del oído y no le causó daño mortal, por lo que buscó un frasco de un insecticida que guardaba, caminó unos 300 metros hasta un almacén de pastos, donde se tomó el veneno y se cubrió todo el cuerpo con pastos para no ser hallado, pero la sangre que dejó durante su desplazamiento guió a sus familiares a llegar a su escondite.
“Fuimos por un solo muerto, pero nos dimos con la sorpresa al encontrar dos, la mujer y el hombre”, afirmó la fiscal Ena Bravo de la Segunda Fiscalía de Chavinillo.
Las tres hijas menores, sobre toda la mayor de 12 años escuchó toda la discusión e inclusive escuchó cuando el sujeto disparó a su madre y fue la primera en ver la escena sangrienta, por lo que requiere ayuda psicológica para superar el trauma.
En tanto, la otra mujer de Lorenzo, hace 15 días habría dado a luz y su bebé aún no había sido reconocido por su padre.




