El ministro de Relaciones Exteriores, Javier González-Olaechea, ha anunciado cambios significativos en la política de viajes internacionales del gobierno, limitando las salidas al extranjero de la presidenta Dina Boluarte a situaciones que requieran imperiosamente su presencia. Esta nueva directriz se presenta como un esfuerzo por evitar gastos innecesarios y optimizar el uso de recursos estatales tras las críticas recibidas por el alto costo de los viajes presidenciales durante el año pasado.
En una entrevista reciente con El Comercio, González-Olaechea explicó que, a diferencia de la gestión anterior donde se aprobaron numerosos viajes a menudo cuestionados, ahora se adoptará una postura más restrictiva. “Solamente se harán viajes sustantivos, no exploratorios”, afirmó el Canciller, marcando un claro contraste con las políticas de su predecesora, Ana Cecilia Gervasi, quien fue más permisiva en este aspecto.
Esta medida responde a una serie de incidentes embarazosos y costosos vinculados a los viajes internacionales de Boluarte, como su paso por Stuttgart y situaciones incómodas en Brasil y Estados Unidos, donde sus apariciones fueron criticadas por falta de justificación adecuada.
El cambio en la política de viajes parece ser una respuesta directa a las críticas sobre la gestión de los recursos del estado en un momento de necesidades apremiantes dentro del país. El ministro dejó claro que cualquier viaje futuro necesitará justificarse claramente como esencial para los intereses del Perú, reduciendo así las salidas meramente ceremoniales o de bajo impacto.




