El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, anunció este jueves 8 de enero de 2026 que el Gobierno decidió la excarcelación de “un número importante” de presos políticos, tanto venezolanos como extranjeros. La información fue difundida a través de la televisora estatal Venezolana de Televisión (VTV), donde Rodríguez señaló que la medida busca “consolidar la paz en la República” y “colaborar en el esfuerzo de la unión nacional”.
Sin precisar cifras oficiales, el jefe del Parlamento afirmó que las liberaciones “están ocurriendo desde este mismo momento”, en lo que representa un giro relevante frente al tono represivo que marcó años anteriores. El anuncio llega en un contexto de alta tensión política y social, donde la liberación de detenidos se ha convertido en un punto central del debate interno y de la presión internacional.
El movimiento ocurre además bajo el interinato de Delcy Rodríguez, quien asumió funciones temporalmente tras una operación militar de Estados Unidos que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, actualmente en Nueva York, enfrentando cargos graves, incluido narcotráfico. Para diversos actores políticos, estas excarcelaciones podrían representar una señal de reacomodo del poder y un intento de reposicionar al Gobierno ante una nueva etapa de crisis institucional.
Días antes del ataque estadounidense, el Ejecutivo ya había anunciado la liberación de decenas de personas detenidas por los hechos vinculados a las elecciones presidenciales de 2024, lo que refuerza la lectura de que las excarcelaciones se enmarcan en una estrategia de descompresión social y control político.
En esa línea, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos exhortó a los familiares a verificar directamente en los centros de detención que las liberaciones se estén concretando. Señaló como focos de atención El Rodeo I, donde permanecen extranjeros detenidos, y El Helicoide, sede del servicio de inteligencia venezolano, denunciada repetidamente por organizaciones de derechos humanos como un lugar asociado a torturas y tratos crueles.
Más de 800 presos políticos
Las repercusiones del anuncio comenzaron a sentirse fuera de Venezuela. El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, confirmó que cinco ciudadanos españoles figuran entre los liberados, calificando la medida como un paso “muy positivo” en esta nueva etapa de transición política bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez.
Mientras tanto, la magnitud del problema sigue siendo contundente. Según estimaciones de la ONG Foro Penal, hasta el 5 de enero de 2026 Venezuela registraba al menos 806 presos políticos, incluyendo 105 mujeres, 107 militares, un adolescente y 86 extranjeros, además de personas enfermas dentro del sistema penitenciario. Estas cifras colocan las excarcelaciones actuales como un gesto importante, pero también como un proceso cuya dimensión real solo podrá medirse con transparencia y seguimiento.
Por ahora, el anuncio abre una ventana de expectativa: si se concreta una liberación significativa y sostenida, podría convertirse en un punto de inflexión en la crisis venezolana. Pero si el proceso avanza sin información clara, con liberaciones parciales o selectivas, la medida podría ser interpretada como un mensaje político de corto alcance.




