Vecinos sin protección

Las calles de Huánuco se han convertido en una acuarela de situaciones, que las convierten en una urbe singular, donde abundan los trimóviles sin autorización, combis y colectivos que son dueños de las esquinas, ambulantes que saturan las vías en los mercados y en los alrededores, y calles, donde también, la prostitución se está incrementando de manera alarmante, especialmente, por las noches.
Los vecinos de los jirones Ayacucho, 28 de Julio, Hermilio Valdizán y Calle La Merced han acusado la inacción de las autoridades para clausurar los bares clandestinos y erradicar la prostitución que se ejerce en los establecimientos clandestinos y en la vía pública.
Para la Fiscalía, estas funciones son competencias directas de la Municipalidad de Huánuco, y ciertamente tiene razón; sin embargo, nos preguntamos, ¿dónde queda el compromiso de un funcionario público para con su comunidad? ¿Es la solución hacernos los desentendidos de los problemas sociales a pesar de que estos puedan afectarnos, o, a algún miembro de nuestras familias?
Tal vez sea hora que dejemos de pensar en pequeño y nos enfoquemos en grande, como afrontar estos problemas de manera conjunta entre autoridades, funcionarios, dirigentes y también el empresariado.
Probablemente, suene algo desquiciado, pero si todos participamos, nos involucramos e intentamos sumar esfuerzos, los cambios que todos queremos y buscamos llegarían mucho más rápido. O podemos simplemente seguir haciéndonos los locos, quejándonos de nuestros problemas y seguir esperando y esperando.
Hace poco, la policía formó el Concejo Cívico de Cooperación, con autoridades, periodistas y representantes de las empresas de la ciudad, para buscar mecanismos de ayuda y apoyo para combatir la delincuencia en todas sus formas ante la falta del sistema de cámaras de videovigilancia. Saludamos y felicitamos dicha iniciativa. Huánuco nos necesita a todos.