En los días previos a la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el Vaticano sondeó con Washington una alternativa para evitar un desenlace violento: abrir una vía de exilio que sacara al líder chavista de Venezuela. Según documentos y testimonios citados por The Washington Post, el cardenal Pietro Parolin —secretario de Estado de la Santa Sede— transmitió a la embajada de EE.UU. ante el Vaticano que Moscú estaba dispuesta a recibir a Maduro y pidió “paciencia” para empujarlo hacia esa opción.
La gestión habría ocurrido en un contexto de contactos paralelos impulsados por otros actores —entre ellos, Qatar, Turquía y emisarios no oficiales— que buscaban una “ruta de escape” antes de la operación que terminó con la detención del mandatario y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos vinculados al narcotráfico, de acuerdo con el mismo reportaje.
Reunión en vísperas de Navidad
The Washington Post sostiene que, en la víspera de Navidad, Parolin convocó al embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, para solicitar claridad sobre la estrategia de Washington y, a la vez, insistir en una salida que evitara una escalada interna. En esa conversación, el alto prelado habría planteado que “Maduro tenía que irse”, pero que hacerlo mediante una salida negociada podría reducir el costo humano y político de una intervención.
La propuesta se apoyaba en un supuesto ofrecimiento ruso: asilo en territorio de la Federación Rusa y garantías de seguridad. De acuerdo con un testimonio citado por el diario, la idea presentada al chavismo era que Maduro “se marchara y pudiera disfrutar de su dinero”, pero con un requisito decisivo: que el presidente Vladímir Putin garantizara su protección.
El reportaje también enlaza la disposición rusa a un escenario geopolítico mayor. Parolin habría comentado que Venezuela era una pieza dentro de conversaciones más amplias sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, y que Moscú podría “renunciar” a su respaldo a Caracas si lograba un acuerdo satisfactorio en Europa del Este, en el marco de intentos por recomponer puentes con Washington.
Maduro no cedió
Según The Washington Post, los acercamientos se mantuvieron casi hasta el final, pero Maduro rechazó abandonar el poder. Una fuente citada por el medio afirma que no aceptaría el trato y que, en cambio, esperaría mientras otros “creaban una crisis”. Con la salida diplomática estancada, la operación estadounidense se impuso como vía de hecho.
La nota del Post describe que el asalto de captura dejó cerca de 75 muertos y terminó con Maduro y su esposa, Cilia Flores, bajo custodia estadounidense y trasladados a Nueva York. En paralelo, Washington habría intentado sostener una transición “administrable” con apoyo a Delcy Rodríguez como autoridad interina, según la evaluación política y de inteligencia citada por el diario.
Este giro —de una presión orientada a la oposición tradicional hacia una salida con figuras del propio chavismo— ha sido reseñado también por otros medios internacionales en los últimos días, al describir el ascenso de Rodríguez tras la captura y el nuevo pulso interno por el control del Estado venezolano.
Washington
El reportaje sostiene que, conforme tomó fuerza la idea de trabajar con Delcy Rodríguez, la administración Trump enfrió su disposición a respaldar un gobierno encabezado por María Corina Machado. La razón central, según documentos consultados por el Post, habría sido la percepción de que la oposición no aseguraba apoyos suficientes en las Fuerzas Armadas —señaladas como el “árbitro final” del poder— y que una salida abrupta podía desestabilizar aún más el país.
En ese mismo marco, análisis posteriores han descrito que Rodríguez no llega con apoyo consolidado de todas las facciones y que su principal desafío será afirmar control sobre los mandos militares y la coalición chavista, incluso mientras envía señales de cooperación hacia Washington.
La nueva etapa, por tanto, no solo abre una disputa sobre legitimidad, sino también sobre gobernabilidad inmediata: quién manda, con qué respaldo, y bajo qué condiciones se negocia una eventual normalización institucional.
El Vaticano cuestiona filtración
Tras la publicación, la oficina de prensa del Vaticano respondió con incomodidad a la difusión de fragmentos del intercambio Parolin–Burch. Según recoge The Washington Post, la Santa Sede calificó de “decepcionante” que se revelaran partes de una conversación confidencial y sostuvo que lo publicado no reflejaría con exactitud el contenido del diálogo, ocurrido en el período navideño.
Del lado estadounidense, el Post señala que el entorno del embajador remitió las consultas al Departamento de Estado, que declinó comentar. Y, ya en la narrativa posterior a la captura, el diario recoge declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio en las que afirma que Maduro tuvo oportunidades para evitar el desenlace y que, pese a ofertas “muy generosas”, optó por resistir.
Si quieres, puedo ajustar el texto al “formato Diario” (entradilla más corta, párrafos más breves y cierre con lo más noticioso) o al “formato web” (con más contexto y recuadros explicativos), manteniendo neutralidad y el ritmo de lectura.




