LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
Qué lejos quedaron esos tiempos. Conforme nos indica Luis Valcárcel en su libro “Ruta Cultural del Perú”, nos hablaba de la gran valía del Perú por la riqueza de sus recursos naturales y su población. Tanto es así que en Europa, para magnificar algo, se acuñaba la frase “vale un Perú”. Bueno, este libro es una serie de ensayos donde el historiador Valcárcel intenta dar un panorama sobre el cambio cultural en el Perú e intenta presentar los diversos aspectos, tomando como referencia principal a la población indígena. Como resultado, se observan los fenómenos transculturales y se considera lo que pasa en otros grupos demográficos. Con ello, el autor advierte la necesidad de priorizar este gran sector de la población que felizmente ha resistido no solo los tres siglos del coloniaje español, sino también los doscientos años de la República incipiente que se formó en el Perú con un larvado sistema democrático que aún persiste y que no consideró desde sus inicios a este gran sector de la población, por lo que los mantuvo en servidumbre, postración e invisibilización hasta el gobierno de Velasco Alvarado. Este retomó los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” y pudo entender que el problema de la tierra en el Perú era el problema del indio, desposeído de sus tierras, sacado de sus comunidades y ninguneado por su lengua, costumbres y vestimenta. Lamentablemente, la mayoría de los peruanos, especialmente los funcionarios y la burocracia, no estaban preparados para dar este gran paso y terminaron comprando las tierras a los campesinos por irrisorias sumas de dinero o, en otros casos, arrebatándoselas malamente con engaños. Por eso queda en ellos la desconfianza, tantas veces han sido engañados que difícilmente creen en la buena fe de la gente, y todo ello los ha hecho fuertes y resistentes, y son los que dan la cara por el Perú en la defensa de la soberanía. Pues la tropa del ejército está constituida por los hijos de este sector de la población. Es decir, los indígenas son los que siempre ofrendan su vida en favor de sus hermanos peruanos para tener la patria rica que hoy tenemos. Y cuando ellos defienden sus tierras, sus votos y su dignidad, el resto de la población les da la espalda y se mofa de ellos por su lengua, por su vestimenta, etc. Miren lo contradictorio que pasa, quienes nos representan en el deporte, especialmente en atletismo, en el último festival de Viña del Mar (Milena Warthon), no es de Lima y es quechua hablante. El gran José María Arguedas es de los Andes y los reveladores Poemas Humanos de Vallejo y de Chocano nos hablan de los Andes.
Ha pasado el tiempo y la frase Vale un Perú ya no se escucha ni en el Perú mismo. Nuestra Cultura Andina tenía tres normas, es decir, sé honesto, que muchos lo llaman (No robar), sé veraz (No mentir) y sé laborioso (No seas Ocioso). Si todos los peruanos cumpliéramos con estas tres normas, no habría corrupción, ni brechas de sueldos, ni lobistas vende patria. Hoy vemos como una mofa a toda la población que congresistas y políticos ataquen en esa forma a este sector de la población que se moviliza en defensa de sus votos, en defensa de su dignidad, en defensa de la institucionalidad y el equilibrio de poderes; para ellos hay muerte castigo, cárcel, impuestos, endeudamiento, etc., etc.
Somos un país muy rico, el problema es que pocos lo amamos, nos enseñaron en el coloniaje a despreciarlo y, a saquearlo y eso es lo que impera. Por eso tanto odio hacia nuestros hermanos indígenas andinos y amazónicos, si la religión católica nos enseñó la humildad, el amor al prójimo, no hagamos doble discurso, defendamos los y que prime la verdad, la justicia, el sentimiento de nación y de defender nuestra patria




